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A Rajoy no le gustan los pactos

EL IMPARCIAL
sábado 06 de junio de 2015, 01:04h
“No me gusta el actual horizonte de pactos que hay en España”. Por una vez, Rajoy hablaba ayer claro, mostrando su disconformidad con las negociaciones post electorales, en donde los partidos de izquierda pregonan un frente sanitario anti-PP, al estilo pacto del Tinell, de infausta memoria. Eso sí, cuando pueden, porque, cuando les conviene, cambian de tocata, como en Andalucía. Interesada o no, Susana Díez es bastante más sensata: frentes, sectarismo y exclusión no son una buena receta para los intereses del PSOE, en particular, y de España, en general. Y también, en este punto, tiene razón Rajoy: no son precisamente expresión del mejor espíritu democrático. Además de que un PSOE abrazado a Podemos terminará vampirizado por sus aliados de extrema izquierda: otra forma de “Pasokización” de signo distinto, pero no menos letal que la que destruyó al socialismo griego.

En todo caso, la mayor parte de los pactos que se están urdiendo van a certificar una notable pérdida de poder del PP a nivel local y autonómico. Echando la vista atrás, cuesta encontrar declaraciones del Presidente en clave de análisis electoral. Ausente la noche del varapalo en las urnas, se limitó a decir al día siguiente que su partido “había ganado las elecciones”. ¡Y nosotros que pensábamos que las elecciones eran el termómetro aritmético del poder!

Desde entonces, sus escasas intervenciones públicas han seguido teniendo como protagonista el cansino discurso de la recuperación económica. Dicha recuperación es innegable y creciente, pero no es generalmente percibida por un electorado que le ha abandonado porque se ha sentido relegado; en parte por esta razón. Está, además, el goteo incesante de imputados por diversos casos de corrupción, cuyo daño al partido es enorme. Y, por fin, la distancia, arrogancia y soberbia con que los populares han gestionado su abrumadora mayoría han convertido al PP en un partido antipático.

Si a ello añadimos una buena dosis de prepotencia y unas carencias palmarias en política de comunicación, resulta comprensible que el PP haya perdido más de 2 millones y medio de votos. Es ahí donde Rajoy debe reflexionar sobre la razón de esos pactos que tan poco le gustan: por qué ha llevado a su partido al actual estado de cosas.
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