Las “Chulas Fronteras” del Norte mexicano
Artemio Benavides
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artemiobenavideshotmailcom/16/16/24
miércoles 28 de mayo de 2008, 21:17h
Un paisano cantante entonaba, hace tiempo, esta melodía: “andándome yo paseando/ por las fronteras del norte/ ¡Ay! que cosa más hermosa:/ De Tijuana a Ciudad Juárez,/ de Ciudad Juárez a Laredo,/ de Laredo a Matamoros,/ sin olvidar a Reynosa”. Ahora resulta que en Tijuana se enfrentan bandas de narcotraficantes y se eliminan más de 15 sicarios. Ciudad Juárez es la ciudad famosa por sus femenicidos como Laredo, casi en manos del crimen organizado. Estas fronteras han perdido su encanto de ‘Far West’ y se han convertido en ciudades blindadas, patrulladas por el ejército federal.
La memoria de la ‘guerra viva’ del siglo XIX contra los indios nómadas, se actualiza bajo nuevos auspicios: la delincuencia organizada y globalizada. Y todo ello a pesar que el norte mexicano es la zona próspera del México actual. La ‘revolución zapatista’ de Chiapas se ha eclipsado ante el impacto de la modernidad norteña y la ‘chulada’ de frontera, que reciben golpes internos y externos, como las barreras inútiles del ‘otro lado’. Así lo expresó un hombre de otra frontera, Claudio Magris: “la frontera es puente o barrera; estimula el diálogo o lo ahoga… toda frontera tiene que vivir con la inseguridad y con la necesidad de seguridad”.
Ahora, pues, nuestras fronteras son entidades en angustiada búsqueda de paz y progreso: en estos aciagos días estas ciudades exigen sacrificios, ante todo a aquellos que acuden en búsqueda del ‘sueño americano’. En suma, mientras no podamos enfrentar lúcidamente la modernidad, continuará esta nueva “guerra viva”.
¡Ah! Y un apunte histórico es elocuente: nuestros adalides de la modernidad liberal del siglo XIX, fueron caudillos del ‘sur profundo’: Benito Juárez y Porfirio Díaz, mientras el movimiento revolucionario del siglo XX -Francisco Madero y Venustiano Carranza- era gente del bronco norte. Y en el debut de este milenio parece que los caudillos se difuminan, no así aquella lucha aciaga que se renueva con un ‘tufo de rapacidad’ y horror homicida cotidiano.
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Historiador
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