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TRIBUNA

El don de hacer dinero

sábado 20 de junio de 2015, 19:32h

“Si empujas una verdad demasiado lejos, te encuentras con la verdad contraria”. Henry Ward Beecher

Imaginen por unos instantes que han crecido con la certeza de que el valor supremo es el conocimiento y que la acción más virtuosa es alcanzar con éxito su aplicación más práctica: la sabiduría. Historia, filosofía, política, matemáticas, geografía, finanzas, leyes, sociología o psicología aplicada, llevan años observando, estudiando y leyendo sobre el comportamiento humano y el de sus agentes económicos y sociales más destacados: el estado, las empresas y las familias. Imaginen ahora que tienen el don de conceder a las personas aquello que más anhelan: salud, belleza, amor, dinero, etc. Imaginen también que después de muchos años de análisis y reflexión, han llegado al convencimiento personal de que, al igual que ocurre con el propio cuerpo, la familia o el entorno, todas las personas tienen una relación muy íntima con el dinero y que, aunque a veces no sea evidente, la mayor parte de los seres humanos encuentran una gran satisfacción personal en su creación, su acumulación y su utilización. Imaginen ahora que han decido compartir este don con el resto del mundo y que se convierten en un gestor de fondos, en un inversor que aporta valor.

El dinero puede parecer frío en ocasiones pero la mayoría de las veces sirve para medir de una forma neutral, y comprensible para todos, tanto el valor de las relaciones comerciales como el de las personales. El anhelo, el uso y el disfrute del dinero, en el fondo, comunica muchas más cosas de las que pensamos. Cómo lo deseamos, cómo lo conseguimos, cómo lo acumulamos, cómo lo gastamos, cómo lo pedimos o cómo lo compartimos dice mucho de nosotros mismos, pero también habla por nosotros cuando lo despreciamos, lo criticamos o lo rechazamos. El dinero nos acompaña en nuestras relaciones amorosas, amistosas, familiares y sociales. El dinero sirve para ayudar y para esclavizar, para disfrutar y para agitar, para separar y para unir, todo depende de nuestra destreza a la hora de comprender y controlar su lenguaje y poderes ocultos. Pero con independencia de la opinión que tengan sobre el dinero y de aquellos que tienen más -o menos- que nosotros, si llegaran a conocer personalmente a alguien con el don de multiplicarlo, ¿querrían un poco de su sabiduría, como el que se acerca a un médico para preguntar por el remedio a sus problemas de salud o, por lo contrario, les causaría rechazo?

En un momento en el que el poder financiero y económico tiene los índices de popularidad en sus niveles más bajos, al menos desde que tengo memoria, me gustaría compartir con ustedes una gran fuente de sabiduría que emana de una serie de profesionales de un sector donde, como en muchos otros, no es oro todo lo que reluce pero tampoco ‘todo es fango’. En la actualidad existen grandes gestores que, como si de grandes médicos se tratara, colaboran con la sociedad aportando mucho conocimiento, mucha riqueza y, sobre todo, mucha sensatez y sabiduría. Muchos de estos inversores que aquí retrato habrían sido grandes filósofos en tiempos de Sócrates o grandes estrategas en tiempos de conquistas. Estos sabios modernos son tan críticos como nosotros mismos con la situación del planeta, con los excesos y podredumbre institucional, con la agitación y el deterioro de los valores humanos o con las desigualdades sociales; tanto es así que la mayoría son grandes filántropos y servidores. Devuelven y contribuyen a la sociedad por una doble vía: a través de grandes donaciones y, más aún, aportando prosperidad numérica (dinero) a aquellos que les confían sus ahorros. El ejemplo más ilustre del siglo XX sería el de Warren Buffet, pero hay muchos más a la sombra que cada día buscan conocer y aplicar lo aprendido de la forma más satisfactoria para ellos mismos, sus inversores y la sociedad en general. Y por si estuvieran interesados en aprender sobre dónde y cómo invierten estos grandes gestores, aquí les dejo algún que otro nombre: Seth Klarman, Howard Marks, John Hussman, Jeffrey Gundlach, Steven Romick, James Montier, Matthew Mclennan o el joven español Iván Martín.

“Todo lo que acumulé, lo perdí; y todo lo que di, es mío. Todo lo que di está aún conmigo y todo lo que atesoré se ha perdido, ha desaparecido”. Gurdjieff

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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