EL DE CÁCERES ARRASA MÁS DE 5.000 HECTÁREAS Y OBLIGA A DESALOJAR TRES PUEBLOS
Verano trágico: los incendios de 2015 queman más del doble de hectáreas que los del año pasado
Efe
jueves 06 de agosto de 2015, 14:58h
Actualizado el: 08/09/2015 09:18h
En lo que va de 2015 se han quemado cerca de 60.000 hectáreas de bosque y monte con los incendios que asolan la península. Esto supone casi el triple que en 2013, que vio cómo se perdían 20.947 hectáreas, y bastante más del doble que en 2014, cuando ardieron 37.584 hectáreas. El más grave ahora, el de la Sierra de Gata, lleva quemadas más de 5.000 hectáreas y ha obligado a desalojar ya varias localidades y campings.
El número de incendios en lo que va de año es similar a la media del decenio, pero su gravedad ha aumentado y los grandes (los que han quemado más de 500 hectáreas) han quemado el 60% del total de la superficie quemada, un 20% más del valor normal. Aunque en términos absolutos la cifra media de siniestros hasta el pasado 26 de julio es incluso inferior a la de la década, lo que varía es su poder destructivo, afirman a EFE la Guardia Civil, WWF y el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales.
También señalaban que una meteorología extrema como la de finales de junio y todo julio puede determinar un agosto negro. No estaban equivocados, ya que la última estadística oficial del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, del 1 de enero al 26 de julio, elevaba a 52.557 hectáreas la superficie calcinada por las llamas, frente a las 37.500 y las 21.000 en el mismo periodo de 2014 y 2013, respectivamente.
Esta cifra no incluye las más de 5.000 hectáreas que ha destruído ya el incendio de la Sierra de Gata, que ha obligado, además, a evacuar las localidades de Hoyos, Acebo y Perales del Puerto, así como un camping en Gata y otro en Hoyos. A esta suma de 52.557 más 5.000 habría que añadir las hectáreas que se siguen perdiendo también en otros incendios, como los tres que había hasta hace pocas horas activos en Murcia.
Menos incendios
Por contra, la cifra de siniestros en lo que va de ejercicio suma 6.749, mientras que en 2014 fueron 6.888; en 2013 un total de 4.380 y la media de la década se sitúa en 8.649.
A la vista de la estadística, el capitán Salvador Ortega, del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, opina que ha aumentado "la gravedad individual de cada incendio", pero "la dramática situación meteorológica" de los dos últimos meses auguraba incluso un escenario "más terrorífico".
La responsable de la campaña de incendios forestales de WWF, Lourdes Hernández, subraya también la tendencia a que este tipo de siniestros sean cada vez más grandes, destructivos e ingobernables para los servicios de extinción.
De acuerdo con sus datos, los grandes incendios (GIF, de más de 500 hectáreas) supusieron en los primeros siete meses de 2015 el 0,16% del conjunto, sin embargo han sido responsables del 60% de la superficie total afectada, un 20% más de la media del decenio.
"Todo esto indica que donde hay que poner el foco es en la prevención de los grandes incendios; hay menos siniestros pero cada vez son más grandes y afectan a cada vez mayor superficie", enfatiza Hernández, que critica los desequilibrios de las partidas económicas destinadas a la prevención del fuego y a la restauración del terreno quemado.
Sobre este último punto, el secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y experto en incendios, Raúl de la Calle, cuestiona los "drásticos recortes de hasta cero euros en prevención" de algunas comunidades autónomas -con competencia exclusiva en incendios-. Al igual que Hernández, defiende que este es uno de los factores que incrementa el riesgo, junto al abandono del medio rural.
Ello a su vez, explica De la Calle, propicia una pérdida de capacidad para detectar con anticipación el fuego, la desaparición de los caminos rurales por la invasión de la maleza y un menor conocimiento del propio territorio. Tanto el ingeniero forestal como Lourdes Hernández destacan la importancia en el control de las tareas agrícolas y ganaderas, que este año han estado detrás del 55% de los grandes incendios, según datos recopilados por WWF.
Prácticamente todas las comunidades autónomas tienen reguladas y pautadas estas actividades, expresamente prohibidas en días de máximo riesgo de incendios, aunque las condiciones impuestas varían de una a otra región.
Entre estos trabajos se cuentan fundamentalmente la quema de rastrojos y el uso de maquinaria agrícola.
En Andalucía, un 62% más
Por su parte, las casi 12.000 hectáreas que han ardido en Andalucía en los incendios forestales contabilizados hasta el 5 de agosto superan ya ampliamente la superficie calcinada durante todo el pasado año, que fue de 7.362 hectáreas, así como la media de la última década, cifrada en unas 10.000 hectáreas.
En lo que va de año han ardido en Andalucía 11.935,6 hectáreas, unas 4.500 más que las calcinadas en 2014, lo que supone un incremento de un 62 por ciento, según las estadísticas oficiales recabadas por Efe.
Junto a esta mayor superficie quemada, los incendios forestales también están siendo cuantitativamente más lesivos este año en Andalucía, pues han calcinado 4.189,20 hectáreas de arbolado, casi cuatro veces más que la superficie arbórea que se perdió en todo el año pasado.
Entre estas masas arbóreas destruidas este verano destacan zonas de gran valor ecológico, como el alcornocal de la Sierra de Lújar (Granada), considerado el más meridional de Europa y de una antigüedad centenaria, o el arbolado de la sierra de Quesada (Jaén), estratégico para el parque natural de Cazorla, Segura y las Villas (Jaén).