Un español en la cumbre
viernes 30 de mayo de 2008, 23:52h
Los Angeles Lakers, uno de los equipos más laureados de la NBA, jugará nuevamente por el anillo de campeón, tras imponerse a San Antonio. Se presume un duelo estelar, con cierto sabor añejo, ya que podría darse la reedición de los míticos enfrentamientos Lakers-Celtics (el equipo de Boston va camino de alzarse con el triunfo en su conferencia). Quitando que la final de la NBA es un acontecimiento deportivo de primer nivel, esta vez bien podría decirse que nos toca algo más de cerca. Sí, porque uno de los pilares del equipo angelino ha sido Pau Gasol, ya el mejor jugador español de la historia.
Siendo el deporte actual una fábrica de ídolos, a los que los más jóvenes buscan parecerse, casos como el de Gasol resultan gratificantes. Su triunfo se ha cimentado en la constancia, el trabajo y el esfuerzo. Capacidad de sacrificio, afán de superación y espíritu de equipo son también bazas a su favor. Semejante escala de valores se antoja fundamental a la hora de inculcársela a cualquier niño. Por fortuna, no es el único. Rafael Nadal e Iker Casillas forman parte, entre otros, de esa generación de deportistas de elite que han llegado a lo más alto por méritos propios. Son humildes, comprometidos con causas benéficas, asequibles y con un halo de normalidad sumamente deseable en cualquier personaje público. Gasol, además, abandera a un grupo de baloncestistas que ya han sido campeones del mundo y subcampeones de Europa, y que esperan repetir hazaña en los juegos olímpicos de Pekín. Aunque, de momento, todos ellos tienen ya el premio del reconocimiento público. Enhorabuena, Pau.