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TRIBUNA

Dime a quién sigues...

sábado 05 de septiembre de 2015, 19:13h

"La compasión es el amor que afecta al hombre de tal manera que le hace alegrarse por la felicidad del otro y entristecerse por su desgracia”. André Comte-Sponville

Estar lleno de uno mismo (en inglés “to be full of oneself”) siempre ha sido sinónimo de egolatría y de arrogancia, o de seguridad y confianza en uno mismo, en el mejor de los casos. Como en otras épocas, hoy en día muchas personas ‘siguen’ a iconos de la egolatría -a personas ‘llenas de sí mismas’- como Kim Kardashian, que cuenta con 44,9 millones de seguidores en Instagram. Uno no puede evitar preguntarse: ¿será esta mujer un ejemplo a seguir?

Desde que era pequeño me he sentido fascinado por todo tipo de cosas y personas muy, pero que muy vistosas, casi tanto o más que Kim Kardashian, Beyoncé, Taylor Swift o Ariana Grande juntas (entre las cuatro suman casi 200 millones de seguidores en Instagram). Luces, colores o sonidos llamativos siempre llamaron mi atención desde pequeño. Personas arrolladoras, triunfadoras, exuberantes, sugestivas o atractivas, tanto en lo físico como en lo personal o profesional, eran dignas de mi admiración. Si hubiera podido seguir en mi adolescencia a Michael Jackson, a Marta Sánchez en su época de ‘Olé Olé’ o al Michael J. Fox de ‘Regreso al Futuro’, los habría seguido ciegamente sin dudarlo. En otros campos, y siendo ya no tan adolescente, siempre admiré a cualquiera que tuviera habilidades que entonces deseaba para mí: futbolistas, bailarines de break dance, músicos y gente con éxito material porque, he de admitirlo, la gente con dinero, cochazos, mansiones y yates me fascinaban. También me habría hecho seguidor de todos ellos en Instagram, eran un buen ejemplo para mí.

Desde hace unos cuantos años, la cosa ha ido evolucionando: sigo siendo fan de personas que están “llenas de sí mismas” pero en un sentido casi opuesto al que le hemos dado al principio de este artículo. Ahora admiro enormemente a las personas que están tan llenas de ‘lo suyo’, que se dedican a ‘lo del resto’: a escuchar, a atender o a ayudar a los demás. La imagen tradicional de la madre (o el padre) que con devoción cuida de su familia, el voluntario de ONG o el filántropo no son un buen ejemplo de lo que hablo. Estos últimos están mucho más valorados. Y son más vistosos y reconocidos, en especial el voluntario o el filántropo; tanto es así que no hay persona importante (y muchas veces muy seguida por las redes sociales) que no colabore con una ONG (con fotos y post incluidos), ni tampoco queda joven universitario en EEUU que no incluya en su CV sus meses de voluntariado, preferiblemente en el tercer mundo y en ocasiones pagando enormes cantidades de dinero por la “experiencia”. En este momento, sin embargo, me gustaría referirme a individuos, aparentemente invisibles, que poseen cualidades únicas. Personas que están tan vacías de sí mismas que tienen mucho espacio para los demás.Escuchan, atienden y apoyan al prójimo, además de al amigo y al familiar, porque aquellos que están satisfechos con lo que son y con lo que tienen no necesitan más que darse al otro. Con paciencia escuchan las historias de quien tiene algo que contar, con atención piensan de qué manera pueden hacerle sentir mejor y apoyan a quien necesita ayuda o a quien tiene dificultades sin esperar reciprocidad y con la certeza de que lo hecho es lo correcto; para ellos dar es recibir. Los que en la historia de la humanidad dieron sin condiciones y renunciaron a la propiedad, la competición y el dinero llegaron a tener muchos, muchísimos seguidores, los cuales, en el fondo, deseaban adquirir las cualidades de aquellos a los que adoraban. Otros, sin embargo, seguían buscando refugio espiritual, el perdón de sus pecados o apaciguar sus miedos vitales. Para mí, sin embargo, adorar o ser seguidor de alguien no es otra cosa que admirar sus cualidades y desearlas para mí mismo hasta que llegue a estar del todo lleno… de mí mismo.

Por lo pronto, medio lleno o medio vacío, sigo buscando a personas que, aun teniendo grandes riquezas, no se creen diferentes o mejores al resto. Busco a quienes pudiendo tenerlo todo, deciden no tener demasiado. Admiro a los que habiendo recorrido el mundo entero se interesan por las vidas de los que no han salido de sus pueblos. Me interesan las personas que pudiendo ganar, deciden quedar al margen o aquellas que son invencibles porque no tienen nada que perder. Me atraen los humanos que escuchan al prójimo con interés porque el interés por sí mismos ha quedado relegado; ellos saben que aprender no es hablar de uno sino escuchar a muchos. Me maravillan aquellos que destacan por ensalzar al resto. Las personas de las que hablo, de alguna extraña forma, están fuera del juego de la competición y de la comparativa convencional. Todos por igual, ni seguidores ni seguidos, todos unidos.

¿Cuántos seguidores tienen estas personas? ¿Cuántos seguidores tiene usted?

“Dormía, y soñaba que la vida era alegría. Desperté, y vi que la vida era servicio. Serví, y vi que el servicio era alegría”. Rabindranath Tagore.

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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