Un estudio sobre la regeneración del corazón del pez cebra ha abierto una nueva vía de investigación para tratar el daño cardiaco.
Investigadores del
Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares publican un estudio en
Cell Reports en el que han descubierto uno de los secretos que permite que el corazón del pez cebra se regenere. "La clave es una enzima, la telomerasa, que se ocupa del mantenimiento de los extremos de los cromosomas, también llamados telómeros", cuenta el CNIC en un comunicado.
"Después de un
infarto de miocardio, nuestro cuerpo sufre importantes secuelas, ya que la parte del corazón afectada por el infarto cicatriza y deja de latir", explica al tiempo que añade que, en cambio, "hay otras especies como el pez cebra a las que un ataque al
corazón no les supone un gran problema", pues tiene la asombrosa capacidad de recuperarse después de una lesión cardiaca. "Esto es debido a que las células del corazón del pez cebra se dividen rápidamente después de una lesión con lo que el músculo dañado se reemplaza en un corto espacio de tiempo".
Cada vez que una célula se divide, los cromosomas se hacen más cortos: "Si estos cromosomas se hacen excesivamente cortos pueden llevar a que la célula que los posee deje de funcionar correctamente o incluso muera. La telomerasa contrarresta este acortamiento ayudando a establecer de nuevo la longitud correcta del cromosoma".
Esta investigación muestra cómo la telomerasa del pez cebra se “hiperactiva” rápidamente en las células cardiacas después de una lesión. Estos resultados pueden indicar una
nueva vía para tratar el daño cardiaco. "La activación temporal y controlada de la telomerasa podría ser una estrategia a estudiar para el tratamiento de pacientes que hayan sufrido un infarto de miocardio".