www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MACGUFFIN

El ‘TV show’ de los refugiados

Laura Crespo
x
lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
sábado 12 de septiembre de 2015, 19:11h
Actualizado el: 12 de septiembre de 2015, 19:19h

Hace algunos años que Mercedes Milá me transmite la sensación de haberse pasado de rosca. De la espontaneidad, una fresca incorrección y el miccionar en la ducha como símbolo de romper rigideces innecesarias en la esfera pública del siglo XXI –sin mencionar su pasado de periodista-que-mete-el-dedo-en-la-llaga-, ha pasado a montar la república independiente de ella misma, haciendo de su plató su reino y dejando claro quién manda –hasta donde Mediaset diga, claro-. Pero, incluso dentro de ese personaje descarado, sin miedos ni complejos que se ha montado, no todo vale. No todo vale.

Durante la presentación de la décimo sexta edición de Gran Hermano –sí, hemos envejecido 15 años; y sí, aunque la edición de Pepe Navarro pareciera haber matado el formato, la audiencia sigue encantada-, Milá soltó una de esas perlas que sólo se le escapan a la gente con apenas dos dedos de frente o a alguien que se piensa de vuelta de todo. Y ella es una mujer inteligente. “Me gustaría abrir las puertas de GH16 para que entraran los sirios que huyen de la guerra”. ¿En serio, Milá? Las muestras de solidaridad con el pueblo sirio, con la inmensa tragedia de una guerra que ha empezado a importar al Mundo cuando sus consecuencias se han metido hasta la cocina de Occidente, son numerosas y siempre bienvenidas; necesarias incluso, a pesar de que el gesto de una empresa que dona parte de sus beneficios o el de un personaje público que se ofrece a abrir su casa y dar visibilidad al problema no son sino parches a una verdadera solución que ha de venir de las instituciones europeas en conjunto. Pero de ahí a poco menos que proponer un Gran Hermano de refugiados sirios, va un trecho. “Imagínate que se hiciese una casa donde vivieran sirios y que fuese un ejemplo”, añadió Milá en la rueda de prensa. Imagínate. Como el ejemplo de la primera concursante de la nueva edición del ‘reality’, que se enteró de que era tal cosa en la rueda de prensa misma. Lo primero que cruzó su mente cuando supo que entraría en la casa fue dar un aviso a los presentes: “no voy a hacer edredoning porque tengo novio”. Bravo. Imagínate mezclar lo frívolo –que también tiene su espacio, ¿por qué no?- con lo importante. Lo banal con lo vital. Imagínate.

Más vale no dar demasiadas ideas por ciertos despachos en los que el espectáculo, las cifras seguidas de muchos ceros en las que se traducen altas cuotas de audiencia y la búsqueda ansiosa de la novedad y el morbo están a menudo por encima de la ética o la dignidad mismas. Vamos, mejor, a no imaginar.

Laura Crespo

Redactora jefe de El Imparcial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (11)    No(0)

+
0 comentarios