Las próximas elecciones generales van a ser muy disputadas y abiertas en cuanto a su resultado, tengo mis dudas en cuanto al debate. Tres formaciones (PP, Ciudadanos y Podemos) prácticamente reducen su propuesta electoral a una sola cuestión, el PSOE no acaba de encontrar la suya.
El PP se centra en la recuperación económica, Ciudadanos en la defensa de la unidad de España frente al secesionismo catalán (y lo que vendrá después), y Podemos en la denuncia de la desigualdad. El PSOE de Pedro Sánchez, como he dicho antes, no acaba de encontrar su asunto.
Profundicemos un poco. La recuperación económica es un hecho, aunque no sea de las que se denominan como milagrosas. El PP pide otro mandato de cuatro años para consolidar la recuperación. Este mensaje es coherente con la percepción ciudadana que queda mucho por recorrer. La tasa de paro sigue siendo muy alta y afecta, de forma muy desequilibrada, a los jóvenes y a los mayores. El gasto público sigue sin domarse. Se produjo una reducción del déficit por el lado de las inversiones pero ni se ha planteado la necesaria reducción de la administración, ni se percibe una mejora en su eficacia.
Las empresas viven un auge exportador, pero aún queda mucho que hacer para aumentar su tamaño. Estamos muy lejos del tamaño medio de empresa de los países más prósperos de la UE. Se echa en falta una reindustrialización, más l I+D, el abaratamiento de la energía (siquiera una política energética comprensible), y no está en absoluto descartada la idea que volveremos a tener burbujas inmobiliarias que tanto daño hacen. En este punto me detendré: somos el país de la UE con más propietarios de viviendas, y probablemente deberíamos ser los últimos. Esta obsesión “ladrillera”, no ayuda a la cohesión nacional, ni a la movilidad social, ni a generar una clase empresarial a la que admirar. Tenemos a una gran parte de la población atada a unas casas que cuestan mucho vender. Hay poquísima movilidad entre regiones, de hecho es más fácil irse al extranjero que moverse por España.
Ciudadanos centra su proyecto en la defensa de la unidad nacional. No hay encuestas pero lo normal es que ésta sea la principal cuestión que importe a los españoles. Una teoría política bastante asentada (Lustick) establece que, quien se perciba como la fuerza que mejor pueda resolver esta cuestión, debería ganar las elecciones. Pero ya digo que no conozco ninguna encuesta que coloque el problema de la unidad de España como prioritario. Pero tampoco es que Ciudadanos haya formulado una política clara de cómo superar o reformular la conllevanza o conllevancia, aunque puestos a usar un neologismo prefiero el anterior, pues tiene algo de más simpático, menos de negociado decimonónico. Pero la política es imagen y actitud, y los de Ciudadanos lo han bordado… por ahora.
Podemos es el aparente campeón de la lucha contra la desigualdad, aunque desde mi punto de vista no deja de ser el altavoz del desencanto. Desde su izquierdismo radical su política es dividir y enfrentar y nivelar desde arriba con políticas económicas que llevan al desastre comprobado. En palabras de Thatcher, la vieja obsesión de la izquierda de hacer a los pobres más pobres con tal que los ricos sean menos ricos. En España, la desigualdad (muy tergiversada por la estadística que no recoge la vivienda en propiedad o las transferencias no monetarias) tiene su causa en un mercado laboral altamente ineficiente y en la educación. La cerrazón de Podemos no es el camino.
Hacen falta propuestas valientes, abiertas y competitivas, y liberales. Se echa de menos que alguien se deje de complejos y arme un discurso liberal para acabar con la dualidad del mercado laboral y la desastrosa comprensividad del sistema educativo. Hagamos que entre la competencia en ambos ámbitos, hoy tan protegidos y tan ineficientes, tan dolorosamente ineficientes diría yo. Entonces, sí que habrá igualdad de oportunidades, más riqueza y más prosperidad para todos.
Una cuestión que será esencial (lo ha sido en las últimas elecciones municipales y autonómicas) es la corrupción. Ni el PP, ni el PSOE (ni mucho menos lo que queda de Convergencia) llegan con los deberes hechos. Y Podemos ya tiene cierto desgaste (casos Monedero, Errejón…) que les complica las cosas. Sólo Ciudadanos, por ahora se mantiene incólume. Ya es tarde para una regeneración, pero una apuesta clara, sobre todo del PP, por promover las primarias y acabar con las listas cerradas puede paliar en algo su maltrecha imagen.
Hasta 20 de diciembre queda bastante tiempo. Y parece que hay mucha gente que aún no tiene decidido el voto. Economía, unidad de España, lucha contra la desigualdad serán por tanto, las banderas electorales. A todos les queda tiempo para explicarse y meterse en el campo que monopolizan cada uno de los partidos. Este sí sería un debate moderno y de altura. Aunque soy pesimista, creo que los partidos serán muy conservadores y cada uno de ellos se aferrará al asunto en donde están más cómodos con la esperanza que el viento sople hacia su costado. El clintonismo (otro sic, perdonen) de es “la economía estúpido” en el sentido de hacer campañas monotemáticas, todavía tiene mucha fuerza y los jefes de campaña van a ir a amarrar. Al PSOE sólo le queda la posibilidad de ser audaz y romper este orden de cosas. Veremos si Pedro Sánchez tiene el talento y la organización para este desafío.