Un equipo internacional de astrónomos ha estudiado por primera vez los restos de la fatal interacción entre una estrella muerta y su cena de asteroides. El equipo, dirigido por Christopher Manser, utilizó datos obtenidos por el Very Large Telescope (VLT) de ESO y por otros observatorios para estudiar los restos de un asteroide esparcidos en los alrededores de un remanente estelar, una enana blanca llamada SDSS J1228+1040.
"Utilizando varios instrumentos, incluyendo los espectrógrafo UVES (Ultraviolet and Visual Echelle Spectrograph) y X-shooter, ambos instalados en el VLT, el equipo obtuvo observaciones detalladas de la luz procedente de la enana blanca y del material circundante durante un periodo de doce años (algo sin precedentes), que abarcó de 2003 a 2015", explica elObservatorio Europeo Austral al tiempo que añade que este tipo de observaciones, que duran años, "son necesarias para poner a prueba el sistema desde múltiples puntos de vista".
El equipo utilizó una técnica llamada tomografía Doppler — "similar, en principio, a las exploraciones tomográficas médicas del cuerpo humano "— que les permitió trazar, por primera vez y con mucho detalle, la estructura de los brillantes restos gaseosos del 'almuerzo' de la estrella muerta J1228+1040 orbitando a su alrededor. "Mientras que las estrellas grandes — más masiva que unas diez veces la masa del Sol — sufren un clímax violento al estallar como supernovas al final de sus vidas, las estrellas más pequeñas se ahorran destinos tan dramáticos". Cuando estrellas como el Sol llegan al final de sus vidas tras agotar su combustible, "se expanden como gigantes rojas y, posteriormente, expulsan sus capas exteriores al espacio". Todo lo que queda es el núcleo denso y caliente de la antigua estrella, una enana blanca.
Según ESO, "es raro que una enana blanca esté rodeada por un disco de material gaseoso que la orbite (hasta ahora sólo se habían descubierto siete)". El equipo llegó a la conclusión de que un asteroide se había desviado, "acercándose peligrosamente a la estrella muerta y, debido a las potentes fuerzas de marea, acabó destrozado y formando el disco de material que vemos ahora". El disco se formó de manera similar a los fotogénicos anillos alrededor de planetas más cercanos a nosotros, tales como Saturno.
Este nuevo estudio a largo plazo, llevado a cabo con el VLT, ha permitido al equipo ver el disco de precesión bajo la influencia del potente campo gravitacional de la enana blanca. También han visto que el disco está un poco desequilibrado y aún no es circular. Remanentes como J1228+1040 pueden proporcionar pistas fundamentales para entender los ambientes que se generan cuando las estrellas llegan al final de sus vidas. "Esto puede ayudar a los astrónomos a entender los procesos que tienen lugar en sistemas exoplanetarios e incluso predecir el destino del Sistema Solar cuando el Sol se enfrente a su desaparición dentro de unos 7.000 millones de años".