“Aún estremecido por la matanza terrorista de anoche en París, quiero dar mi consuelo a las familias de las víctimas, a los heridos y al conjunto de los ciudadanos franceses. La matanza de París es un acto de guerra y exige un compromiso inequívoco, consecuente, sin fisuras ni matices, con los valores de la civilización", apunta.
Y añade: "La matanza de París demuestra que el terrorismo siempre podrá destruir fácilmente a pacíficos ciudadanos desarmados. Pero le será mucho más difícil hacerlo si la ciudadanía y sus gobernantes nos rearmamos moralmente, si comprendemos que la libertad y la paz hay que defenderlas, y que esa defensa tiene un precio”.