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EPPUR SI MUOVE

El Islam golpea a Europa

sábado 14 de noviembre de 2015, 18:54h
Actualizado el: 14 de noviembre de 2015, 19:07h

Si alguien lograra colar una cámara oculta en cualquier madrasa -escuela coránica- de, por ejemplo, Egipto o Pakistán, se llevaría una desagradable sorpresa. Allí enseñan que matar al infiel -tú mismo, amigo lector, y tu familia también- no es mala cosa, e ilustran sobre cómo hacerlo. Los no musulmanes somos inferiores, y culpables de sus desgracias. Ellos no lo recocerán jamás en público, pero es así como piensan.

Aquí, en Occidente, respetamos todo: razas, credos, ideologías y culturas. Nos viene de Francia, donde desde 1789 palabras como libertad, igualdad y fraternidad forman parte del núcleo duro de nuestros valores. Europa no sólo atrae por el tema económico, sino por esos mismos valores que dan calidad de vida. Pero hay a quien no le gustan. Los odian, y abominan de ellos aunque no de su confort. Es agradable tener sanidad, colegios, prestaciones sociales y un entorno donde poder expresar creencias y opiniones. Y resulta muy grato vivir en un lugar donde se respetan los derechos humanos. He ahí el quid de la cuestión.

Musulmanes de Francia, España, Bélgica o Reino Unido -países todos ellos golpeados por el terrorismo islamista- piensan que tienen derecho a todo lo anterior y también a una buena casa, un buen coche y un buen puesto de trabajo. Si no es así, entonces Occidente es culpable. Y xenófobo. Resulta complicado acceder a foros islámicos -que no islamistas- sin saber árabe, aunque alguno hay. En todos ellos hay una pauta común: cero autocrítica, y un enorme resquemor de quienes viven entre nosotros odiándonos.

Cuando unos hacen algo en nombre de algo puede resultar anecdótico. En cambio, cuando muchos hacen siempre lo mismo en nombre del mismo -Alá-, tenemos un problema. Y el problema se llama Islam. No la religión en sí misma, aunque sí lo que sale de ella. Tengo amigos musulmanes en los que confío y de los que sé que jamás harían daño a una mosca. Pero es entre los donde está la raíz del mal, no en Occidente. Mañana veremos manifestaciones con chicas ataviadas con hiyabdiciendo que los terroristas no las representan. También saldrán los principales líderes europeos asegurando que no es una cuestión religiosa y demás. Mentira.

Han faltado gónadas a la hora de reconocer la herencia cristiana de Europa para no ofender a los moritos. En numerosos colegios no se cantan villancicos y más de un ayuntamiento les da la bienvenida y, de paso, se niega a poner belenes. Hay europeos en paro, que pasan necesidad y se ven obligados a vivir en precario. La diferencia es que no se rebelan contra el sistema ni atentan contra sus vecinos, como sí hacen los islamistas. Muchos de ellos han nacido aquí, musulmanes de segunda generación pero que conservan el mismo odio cerril a “lo infiel” que les han inculcado en la mezquita. ¿Para cuándo una manifestación de musulmanes pidiendo que se deje conducir a las mujeres en Arabia Saudí, que no se las lapide en Afganistán o que no se ahorque a homosexuales en Irán? Aquí no pasa. Si no están a gusto, que se vayan a Qatar, o que se queden en Siria. Los atacantes de Charlie Hebdo son hijos de la inmigración norteafricana y de ese mismo resentimiento. ¿Los siguientes? Posiblemente hayan entrado ya vía Turquía y estén ahora comiendo a costa de Cáritas.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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