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NOVELA

Marcelino Iglesias: Quien sombra dice

domingo 15 de noviembre de 2015, 16:27h
Marcelino Iglesias: Quien sombra dice

KRK. Oviedo, 2015. 451 páginas. 24,95 €

Por Francisco Estévez

Todo proyecto literario de largo trazado impone cierto respeto, cuando no perplejidad, incluso admiración, antes de su valoración. Más en estos tiempos de destartalada conciencia artística y profunda mengua de valores humanísticos. Marcelino Iglesias pretende en sus novelas, tales como La sombra de Larra (1996), La sombra del tren (1998) o Destellos en la sombra (2006) -todas aparecidas en KRK-, y Ligeros de equipaje (Septem, 2010), dar cuenta de un mundo total, con prosa trabajada y experiencias de calibre bien contadas.

En esta ocasión presenta un detenido estudio narrativo sobre la muerte y sus consecuencias en el interior familiar. De tal modo, no pueden sorprender las citas que abrigan la novela con Walter Benjamin, Pedro Salinas y la última de Paul Celan que asciende a portada y quebrada da pie al título mismo: “Verdad dice quien sombra dice”. La supresión del resbaladizo sustantivo de “verdad”, siempre poliédrica y variante, es señal inequívoca de por dónde va la exploración literaria del autor y las inquietudes del protagonista. No queda ahí la cosa, pues el título del capítulo inicial recuerda a cierta poesía memorable de Miguel Hernández que bien puede resumir magistralmente el contenido del libro: “Llegó con tres heridas: / la del amor, la de la muerte, / la de la vida”.

Quien sombra dice relata el viaje de Marcel Camblor de Andrés a Asturias, es decir, de un hijo en el deseo de reconstruir las huellas de una historia familiar y la necesidad de cumplir una promesa en el lecho de muerte. Con un padre apenas encontrado construirá una “narración fragmentaria” que el propio personaje denomina con acierto “teselas de un mosaico en ejecución”. Esta búsqueda de los orígenes se entrevera con el conocimiento del amor fugaz pero intenso que después se desvela como otro velado secreto familiar. Las incertidumbres de filiación se sumarán sin descanso a una fatalidad que enturbia a la familia entera. Con “En otra voz” se descubre ciertos velos y finaliza la primera parte. La segunda parte de la novela nos conduce a Rusia donde descubrirá la figura de Fabián, el vestigio de su hurtada infancia y mucho más, como otro amor que especula a su propio modo el narrado en la primera parte. Un pulso intermitente de la memoria es el tejido en estas páginas sobre la posguerra

La novela presenta un juego de voces narradoras, con esa complicación particular de la segunda persona, una estructura adecuada y una prosa sencilla que no renuncia a los intertextos -evidentes o no- y cierta elegancia de expresión. Marcelino Iglesias nos recuerda con sencillez una de las básicas funciones de la literatura: “¿Qué nos queda si olvidamos, si todo el sufrimiento soportado no tiene quien lo recuerde?”

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