CUMBRE DEL G20 TRAS LOS ATENTADOS DE PARÍS
Obama y Putin se reúnen antes del G20 y constatan sus diferencias para enfrentar al EI
Efe
domingo 15 de noviembre de 2015, 17:53h
Actualizado el: 16 de noviembre de 2015, 10:54h
Al Asad sigue representando un punto de desunión a pesar de la repercusión de los atentados parisinos.
El presidente de EEUU, Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, mantuvieron este domingo en Turquía una "reunión constructiva", centrada en la guerra de Siria, informaron fuentes de la Casa Blanca.
El encuentro, celebrado al margen de la cumbre del G20 en el balneario turco de Antalya, duró unos 35 minutos y ambos líderes coincidieron en la necesidad de una transición política, liderada y protagonizada por los propios sirios, aunque refrescaron su distancia en la estrategia para enfrentar el terrorismo yihadista. Además, Obama mencionó la importancia de que Rusia concentre sus esfuerzos militares en Siria en el grupo yihadista Estado Islámico (EI), agregaron las fuentes.
Ambos líderes reconocieron que una solución al conflicto sirio es más importante ahora en vista de los atentados de París el pasado viernes, en los que murieron 129 personas. Obama y Putin tomaron nota del progreso diplomático alcanzado en Viena en las pasadas semanas, incluyendo las áreas de acuerdo formuladas este sábado por el grupo internacional de apoyo a Siria.
Una transición política en Siria, que Rusia estima duraría unos 18 meses, debe venir precedida por negociaciones mediadas por la ONU entre la oposición y el régimen del presidente sirio, Bachar Al Asad, así como un alto el fuego. Los principales aliados y detractores internacionales del régimen sirio tratan desde hace varias semanas de acercar sus posiciones para poner en marcha un proceso de paz en ese país.
Por primera vez se reunieron en las pasadas semanas los ministros de Exteriores de los todos países involucrados de alguna forma en ese conflicto, incluyendo Arabia Saudí, aliado de la oposición siria, e Irán, principal aliado de Damasco.
En el centro de los debates sigue estando el futuro de Al Asad, pues mientras el bloque occidental (en el que se incluye a Arabia Saudí), exige que abandone el poder, Rusia e Irán sostienen que debe mantenerse, aunque no de forma indefinida.