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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

Víctimas y verdugos

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 20 de noviembre de 2015, 18:04h

Día llegará que olvidaremos quiénes somos, como El hombre que olvidó su nombre de La Sonrisa de Julia.

El cáncer de los dogmatismos, que se extiende y necrosa todo lo que toca allí por donde pasa, no parece tener cura posible.

Lo que va de las sociedades libres, a las sociedades amaestradas; del hombre libre, al hombre militante; del sujeto pensante, al sujeto claudicante.

Si al menos tuvieran conocimiento, cabría plantearse la posibilidad de censurar y denunciar determinados comportamientos abyectos, propios de tarados mentales, a los que nunca acabaremos acostumbrándonos, aunque cada día que pase sean más habituales. Pero son tan cenutrios, que sus gilipolleces no les hacen dignos de ser tomados en consideración, pues hay que tratarlos como si careciesen de conocimiento, pero con el desprecio que merecen quienes se dedican a joder por joder, deporte nacional. Misericordia, Señor, perdónalos, porque son tan cafres que no saben lo que hacen.

La adulteración de la realidad no conoce fronteras. El mundo como pudridero. De Saint-Denis, a Leganés. A ver si va a resultar ahora que la culpa la tiene la flora intestinal, o es una cuestión de telemetría.

La última parida ha acontecido en Al Àndalus, pongamos que hablo de Córdoba, capital del Emirato Independiente y del Califato Omeya de Occidente, a las puertas mismas del Ayuntamiento, el día después de la matanza de Paris. Transcurrido el minuto de silencio, como muestra simbólica de condena a los atentados terroristas, da un pie al frente la concejala de Ganemos, una tal Victoria López, en su casa la conocerán, y pide a los presentes que no rompan filas y secunden otro minuto de silencio adicional, en este caso para condenar los bombardeos de Francia sobre los objetivos yihadistas en Siria.

Lejos de mandarla a la mierda, secundan la propuesta los ediles de Izquierda Hundida y del SOE. Al frente, la alcaldesa socialista Isabel Ambrosio: una eminencia, que anda con lo justo para saber leer y escribir y que se dedicó a la política porque no debió más de sí (debería de haber probado suerte en el periodismo). Y que ahora, ya en frío, lejos de retractarse, va y dice que no va a aceptar que nadie le dé lecciones de democracia.

Y va el Rasputín de Ada Colau, y escribe que «el gobierno de Hollande responde a las muestras de solidaridad con más terrorismo desde el aire». Y va la alcaldesa de Madrid y dice, toda ella empatía, que «ante un atentado no tiene que haber venganza, debe haber análisis». No sé a qué están esperando para proponerle al Vaticano su beatificación, siempre y cuando prometa antes pasarse uno de estos días por la peluquería.

Cada vez que Carmena habla en nombre de los madrileños, me entran ganas de asaltar la mastaba de Gallardón, y marcarme el thriller de Michael Jackson en el vestíbulo, con la mano en el paquete como Javier Bardem en Jamón Jamón.

La falsa retórica belicista puede ser más insoportable que la retórica pacifista del «Paz y Amor y el Plus p’al salón». Con semejante perversión de los valores y con tanto indocumentado como anda suelto, vagando por el Paseo del Prado como si estuviera comiendo hierba en una cañada real, acabaremos siendo incapaces de distinguir entre víctimas y verdugos. No es de extrañar que haya tantos seguidores de Darth Vader, otro que nunca dio la cara.

Lo que va del multiculturalismo, a las alianzas civilizatorias del Tío de la ceja, pasando por las equidistancias mucho más aberrantes, sin duda, de aquellos que exclamaban, allá en los años de plomo del postfranquismo: ¡Algo habrán hecho!

Buscando justificación a la barbarie en el nombre de Alá, el día menos pensado nos vamos a llevar aquí y allá una buena hostia en todo lo alto del careto. Las ensoñaciones de los pueblos alienados con la sinrazón, producen monstruos y suelen sembrar las cunetas de cadáveres exquisitos.

Wembley canta a capela La Marsellesa, con una letra bárbara, guerracivilista y antropófaga, que no hay por donde asirla. Pero lo importante no es la letra, sino la música. Y España, desprovista de karaoke, se entrega al discurso militante de la progresía okupa, que se dedica a traficar con los sentimientos, y que se está viniendo arriba en su operación de adoctrinamiento tras comprobar que cada vez es más numerosa la borregada dispuesta a seguir al cabrero empeñado en reeditar la lucha de clases por la vía de la venganza y el ajuste de cuentas con la casta opresora. Complejo de inferioridad. De la Meca a la Mesta. Trashumancia mastuerza, aplicable al hombre majadero, necio y porfiado.

Este cronista está tan convencido como los susodichos de Sudemos, de que los terroristas también son personas, faltaría más, aunque debieran haber nacido alimañas, porque ya puestos. Pero permíteme la salvedad de añadir, camarada, que ello no les impide ser unos hijosdeputa. La única certeza indiscutible es que los hijos de perra están igual de muertos que los pobres que no tenían culpa de la locura de sus asesinos, pero tuvieron la mala suerte de cruzarse en el camino de la bala. Los malos nunca serán nuestros muertos.

Un espía retirado que sabe de esto un huevo me explica que los jefes (esos a los que muchos colegas “eminentes” llaman ‘autores intelectuales’ o ‘cerebros’) no se inmolan porque tienen que seguir reclutando adeptos para la causa. Y Bieto me recuerda, con razón, que en todas las guerras, «la primera batalla que se pierde es la de las palabras y, a partir de ahí, hasta la derrota final».

La chiquillería de Podemos no sabe ya a qué mango de sartén agarrarse para evitar el hostión el 20-D. En Baleares han reclutado a Juan Pedro Yllanes, el magistrado que iba a presidir el tribunal que juzgará a la Infanta, como cabeza de cartel de los coleteros; y para la lista de Sevilla han elegido a un angelito con aspecto de bisonte, un tal Andrés Bodalo, ‘líder’ de la sucursal del Sindicato Andaluz de Trabajadores, que fue condenado por la Audiencia Provincial por endosar una paliza a un concejal socialista, mano a mano con otro sujeto que merecería pasar el resto de sus días encerrado en una jaula.

No teníamos bastante con el fichaje de Julito el Rojo (que así se le conoce en el entorno castrense al ex JEMAD), que va ahora Carmen Lomana, la amiga de Monedero, chándal de terciopelo y noches de carmesí…, y ficha como número tres por Madrid de Vox al Senado: «Me presento al Senado para acabar con él». ¡Hay que joderse!

El que aspira a sentar su trasero en el hemiciclo del Congreso es el escudero chusco de Arturo, Paco Homs, que dice que vendrá a Madrid a «dialogar, negociar y pactar», cuando se suponía que quería desconectar de España. Dicho lo cual, en el colmo de la coherencia, es de esperar que el menda ocupará la habitación que ha dejado vacante en el Palace su ex compañero de siglas y tocayo mío, José Antonio Durán y Lérida, que el pobre anda estos días desaparecido en combate.

El abajo firmante va a tener que volver a repasar el calendario de vacunaciones, por si acaso se me ha pasado por alto alguna, no vaya a ser. Si tuviéramos la seguridad de que se vive mejor en la estepa rusa de Los hermanos Karamázov de Dostoievski, algunos no nos lo pensaríamos ni un segundo, aprovechando que España sigue encantada de conocerse, en modo avión, como Eva González, que ha confesado al Hola: «Me paso el día bailando».

Sigue con salud, compadre. Yo, he de reconocerte que ando unos días jodido desde que me he enterado que la revista People ha nombrado a David Beckam el hombre vivo más sexy del mundo. Me pasa por no hacer vida social, de photocall en photocall, y dedicar el poco tiempo libre que tengo, mientras me fumo un habano en un banco del Paseo de la Castellana, junto a las estatuas de Indalecio Prieto y Largo Caballero, a escribir estas pajas mentales, gratis et amore, en El Imparcial de Anson, esperando una llamada del show de Jonathan Ross.

José Antonio Ruiz

Periodista

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