www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Clara Usón: Valor

domingo 22 de noviembre de 2015, 21:40h
Clara Usón: Valor
Seix Barral. Barcelona, 2015. 319 páginas. 19 €. Libro electrónico: 12,99 €

Por Rafael Narbona

Fermín Galán se sublevó en Jaca para acabar con la agonizante monarquía de Alfonso XIII. Republicano, anticlerical y con ideas vagamente anarquistas, había combatido en Marruecos, contemplando con espanto la crueldad de la guerra. Su valor le granjeó una condecoración, pero no se consideraba un héroe, sino un testigo del odio y la injusticia. Mientras se recuperaba en el Hospital de Carabanchel de sus heridas en la campaña en el Rif, escribió un libro que recreaba las atrocidades del campo de batalla, que tituló La Barbarie Organizada. Su indignación le llevó a participar en la Sanjuanada, que pretendía liquidar la dictadura de Primo de Rivera. El golpe de Estado fracasó y fue encarcelado en el Castillo de Montjuic, donde conoció a importantes líderes del movimiento anarquista.

Durante su estancia en prisión, Galán escribió La Nueva Creación, un ensayo de corte utópico que proponía un nuevo orden social, libre e igualitario, pero bajo la tutela de un gobierno fuerte y disciplinado. La obra fue acogida con tibieza. Ya en libertad, el 12 de diciembre se subleva en Jaca, con el propósito de implantar la República, pero sus hombres huyen en desbandada después de una breve e intensa refriega con tropas gubernamentales. Fermín Galán es evacuado, pero decide afrontar su responsabilidad, entregándose a las autoridades. Dos días más tarde es fusilado. Aparta la venda que le ofrecen para los ojos, rechaza al sacerdote y dirige al piquete. Lanza un “¡Viva la República!” antes de caer. No muere en el acto y un oficial le remata con dos tiros.

Es imposible no simpatizar con Fermín Galán, “mártir de la República”. Clara Usón (Barcelona, 1961) nos narra su vida, con notable habilidad narrativa y una prosa fluida. Se adentra en el personaje con inteligencia y perspicacia, logrando infundirle vida y credibilidad. Con buen criterio, mezcla su peripecia con la de una adolescente que estudia historia de España, pintarrajeando una foto de Franco. No sabe quién es el dictador y no siente ningún interés por el pasado, pero su madre, directora de una sucursal bancaria, le ha prohibido salir a la calle por sus malas calificaciones. La joven sueña con hacerse famosa como presentadora de televisión. Su padre, que se dedica a la política, le aconseja que siga sus pasos, pues es una forma fácil de ganar dinero, sin trabajar demasiado. La España del presente es tan corrupta y mediocre como la España de la Restauración. La directora de sucursal vende preferentes, el político firma contratos inmobiliarios en burdeles y su hija adolescente pasa las horas delante de la pantalla del ordenar, consultando páginas de moda, cotilleo y sexo.

Clara Usón completa la trama con la historia de un sacerdote católico croata que admira a Ante Pavelic y su milicia ustacha, que destripaba a las serbias embarazadas y coleccionaba ojos de sus víctimas en tarros de cristal. La acción se sitúa en el siniestro campo de exterminio de Jasenovac, donde perdieron la vida alrededor de 700.000 serbios, judíos, gitanos, comunistas, homosexuales. La Croacia católica y aliada de Hitler quería una nación étnicamente pura y con una sola religión. En Jasenovac, la tasa de mortalidad superaba a la de Auschwitz, pero con métodos de ejecución infinitamente más bárbaros. Los guardianes del campo, muchas veces sacerdotes católicos, mutilaban, quemaban y descuartizaban a los deportados. Se hacían competiciones con una pequeña daga llamada “mataserbios”, concediendo premios a los que mataban más deprisa. No se hacían distinciones entre hombres, mujeres, ancianos, enfermos o niños. Los franciscanos destacaban como matarifes, pues entendían que “Cristo y los ustachas y Cristo y los croatas marchan juntos a través de la historia”.

Valor es una excelente novela, que desprende horror, compasión y desengaño. No hay moraleja ni un atisbo de esperanza. Salvo héroes como Fermín Galán, la historia del ser humano es una interminable y desalentadora crónica de infamias. Sólo puedo alegar una objeción a la obra, que podría extenderse a la totalidad de la literatura española contemporánea. Actualmente, prevalece un estilo periodístico y de escaso relieve literario, quizás porque en muchos casos se emplea como modelo a los escritores norteamericanos, como Philip Roth, Richard Ford, Don DeLillo, Franzen y otras plumas similares. La literatura española e hispanoamericana se ha caracterizado por el ingenio de grandes prosistas como Valle-Inclán, Gabriel Miró, Azorín, Rafael Sánchez-Ferlosio, Juan Benet, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, García Márquez, Mújica Laínez, Borges. Poetas como Juan Ramón Jiménez, Cernuda o Gil-Albert han realizado asombrosas incursiones en la prosa, legándonos libros tan admirables como Platero y yo, Ocnos o Valentín.

En nuestra época, ningún autor sigue este fecundo rastro, prefiriendo una prosa aplanada y puramente funcional. Las editoriales tampoco alientan las aventuras estilísticas, escasamente apreciadas por lectores cada vez menos exigentes. ¿Quién se atrevería hoy en día a publicar una obra como Paradiso, del genial Lezama Lima? Houellebecq ha derrotado a Proust o, si preferimos orientar nuestra mirada al presente, a Michel Tournier, autor de dos de las novelas más asombrosas del siglo XX: Viernes o los limbos del Pacífico y El Rey de los Alisos. Clara Usón es una buena escritora, pero sigue la corriente de nuestro tiempo, que fluye con insoportable monotonía. Siempre he pensado que nuestra letras necesitan un nuevo Modernismo o, lo que es lo mismo, un reencuentro con la belleza.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios