Con
Invisibles, el actor
Richard Gere ha condensado en un único proyecto sus dos facetas públicas más reconocidas: la de actor, claro, y la de embajador de proyectos solidarios. El próximo mes de enero, con un año de retraso con respecto a Estados Unidos, se estrena en España su último trabajo en la gran pantalla, una cinta dirigida por el americano-israelí
Oren Moverman en la que Gere interpreta a un hombre sin hogar que vaga por las calles de Nueva York. El eterno galán de
Pretty Woman ha presentado este martes la cinta en Madrid con la esperanza, ha dicho,
“de que cause un efecto importante en el mundo”. El actor, que trabaja desde hace más una década con una asociación para personas sin techo en Nueva York, ha confesado que “
rara vez se puede estar así de orgulloso de una película”, tanto en el terreno cinematográfico como en su función de “ventana al cambio”.
Invisibles es el resultado de varios años de trabajo desde que el proyecto cayera en manos de Gere, productor de la cinta. Por un lado, según contó el actor, querían que la película mostrara la realidad
sin edulcorante ni emotividad excesiva. Por otra parte, había que buscar “a las personas adecuadas” para lanzarse a hacer una película
con la que es “improbabilísimo” sacar beneficios. “Es una película difícil”, dijo Gere y explicó que el objetivo de la cinta es otro: “concienciar a la gente” de
un problema que tiende a invisibilizarse y que “tiene solución”. Por eso, el actor no sólo ha buscado distribuidoras para su trabajo, sino que el estreno de
Invisibles en cada país va unido a la colaboración con organizaciones locales que trabajan por la integración de las personas sin hogar. En el caso de España, Gere va de la mano de la
RAIS Fundación, a la que ha cedido los derechos de la cinta. “Ellos saben de este tema y qué hay que hacer para solucionarlo”, aseguró Gere.
A pesar de la aparente modestia de
Invisibles –“ha sido una película muy barata”, afirmó el actor y productor-, su vocación no puede ser más ambiciosa y, eso sí, esperanzadora: “Hay que recordar a la gente que las personas sin hogar también son humanos”. Así de simple y así de complejo. Y Gere quiere que
Invisibles sea
“una ventana al cambio”, que, dice, “siempre empieza con acciones individuales”.
“Quizás después de ver la película, la próxima vez que te cruces con una persona sin hogar, pienses en relacionarte con él en lugar de hacer como si no existiera; es un simple compromiso que puede cambiarlo todo”, proclamó Gere.
12 años preparando un papel
Asegura Gere que ha tenido 12 años para preparar este papel, los mismos que lleva colaborando con asociaciones por la integración de las personas sin hogar y que le han permitido, dice, hacer una película “sin clichés” y llegar “a un sitio muy puro”. El otro pilar fundamental para construir a George, ese hombre en decadencia que interpreta en Invisibles, fue el libro
Land of lost souls, que lanzó a la fama a su autor, el ‘sintecho’ americano conocido como
The Cadillac Man.
“Lo más importante que he aprendido en este tiempo es
qué rápido podemos deteriorarnos cuando no somos parte de la sociedad, y nos pasaría a cualquiera de nosotros, lo frágiles que son nuestras mentes y nuestra constitución emocional y espiritual”, expone Gere y destaca la importancia de formar parte de algo: “
sin el apoyo de una comunidad, cuando todo se cae, nos rompemos”.Dice el intérprete que lo peor a lo que se enfrena una persona sin hogar es
el odio a sí mismo. “Todos tenemos cosas de las que no estamos orgullosos, pero cuando estás en una situación de aislamiento social, eso sube mucho más a la superficie y no tienes recursos para controlarlo”.
Soluciones realistas
Un día antes de participar en un foro de empresarios en Madrid, el intérprete alegó que la cuestión para solucionar el problema de las personas que viven en la calle no es tanto económico como de compromiso e involucración y pone de ejemplo algunas iniciativas de grupos de empresarios locales en Philadelphia y Los Ángeles para atajar la situación en sus comunidades, “con sus propios recursos y sus propias soluciones”.
Gere aboga por
una solución combinada entre el sector público y las organizaciones locales, ya sean solidarias o empresariales. En este sentido, Gere ha comparado la postura que adoptó en determinado momento la exalcaldesa de Madrid
Ana Botella con la del exalcalde de Nueva York
Rudolph Giuliani, “un republicano de extrema derecha muy ignorante”. Decir que las personas que duermen en la calle son malas para el turismo “es ridículo”, ha sostenido el actor. “Si es malo para el turismo, que vaya a hablar con RAIS, porque hay solución y ellos saben cuál es”, ha dicho, aunque ha entonado un ‘mea culpa’ en nombre de la sociedad contemporánea en general: “El problema es que en el fondo todos tenemos un poco esa mentalidad y hay que cambiarla,
en lugar de empujar lejos a estar personas, traerlas hacia ti”.
Con el tono abiertamente reflexivo al que acostumbra, probablemente relacionada con la confesión budista que profesa, Gere ha resumido la película como una “gran metáfora” sobre la necesidad que tenemos “todos de buscar un hogar”.
“Nos hacemos la ilusión de que está todo está controlado: una casa, una esposa, hijos, un buen trabajo… y esa estructura a la que llamamos hogar nos hace sentir seguros, pero dentro de nuestros corazones
buscamos un hogar como lugar universal, que no se deteriore nunca y no desaparezca”, argumenta.
Asistencialismo Vs. reinserción
Según datos de la fundación RAIS, hay
33.000 personas sin hogar en España, un 28 por ciento más desde que empezó la crisis, y aproximadamente el 50 por ciento pernocta en la calle. El presidente de RAIS,
Fernando Vidal, aseguró durante la presentación junto a Gere que es necesario romper falsas afirmaciones. “El cien por cien de las personas a las que se les ofrece una salida digna, quiere salir de la calle”, dijo y mantuvo que “el asistencialismo es lo más caro”, más que ofrecer a las personas sin hogar la posibilidad de acceder a viviendas tuteladas
que sirvan de “palanca” para la reinserción en la sociedad.