Como era previsible, el TC ha declarado nula de pleno derecho la proclama independentista hecha el pasado noviembre por Juntos por el Sí y la CUP. Los primeros que contaban con una resolución así -por unanimidad, dicho sea de paso- son sus propios instigadores. De hecho, es parte de su estrategia: proponer un desafuero jurídico para que el Constitucional lo tumbase y así poder seguir con su estrategia de victimismo y vulneración de la legalidad.
En este sentido, resulta llamativo que el nacionalismo catalán viole sus propias leyes, ya que la declaración antes citada no sólo es contraria a cuatro preceptos constitucionales, sino a dos del propio Estatut. Es una prueba más de que Mas y Junqueras están dispuestos a pasar por encima de lo que sea con tal de romper Cataluña.
Ahora, tanto Juntos por el Sí como la CUP estarán muy pendientes del resultado de las elecciones generales. El Gobierno que resulte tendrá que lidiar con un problema que, por difícil que sea, exige firmeza y política a partes iguales. Ayer, el TC mostró cuál es la realidad jurídica, por lo demás inapelable. Pese a estar en campaña, es turno ahora de los partidos “constitucionalistas”.