¿Se equivoca Albert Rivera al decir que gobernaría con el apoyo de PSOE y Podemos? Si lo dice por salir del paso, porque le ha pillado por sorpresa una pregunta que no estaba en el argumentario, debe explicarlo bien y matizar con todo lujo de detalles lo que eso significa, ya que si lo dice convencido puede haber perdido el voto de toda esa franja de votantes que le había robado al PP.
Entendiendo que ningún aspirante a la Presidencia del Gobierno va a desvelar sus cartas y decirle al electorado con quién estaría dispuesto a pactar y con quien no, sí parece que el votante de a pie quiere saber, y no tener que intuir, con quién podrían llegar a acuerdos y con quiénes no.
Es normal que Albert no esté dispuesto a apoyar una hipotética investidura de Mariano Rajoy o de Pedro Sánchez. Incluso se asume con normalidad que asevere que no es una cuestión de personas, que se fija en los proyectos. Pero, lo dicho, aceptar la posibilidad de gobernar con el apoyo del PSOE y Podemos tiene más miga. Algunos de los postulados de estas dos formaciones se alejan mucho de lo que estaría dispuesto a consentir el tránsfuga del PP. Es verdad que Rivera ha dicho que esto sería así siempre y cuando no le pidan condiciones “inaceptables”. Pero esto sigue planteando dudas…
Y digo yo: ¿Qué son condiciones inaceptables? ¿Cuáles son aceptables? ¿De verdad cree que la ciudadanía entendería que acepta el apoyo de Podemos y PSOE sin ninguna contraprestación? ¿A qué diría que “sí” Ciudadanos que no contempla ahora en su programa electoral?
Ya está dicho muchas veces, Rivera tiene gancho. El líder de Ciudadanos ha encandilado a los sectores más centristas de PP y PSOE. De hecho, según el CIS es el político mejor valorado entre todos los candidatos a presidente, superando a Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La distancia con Mariano Rajoy es notable.
Rivera es el más querido, sí, pero que no se confíe, que no llega al aprobado. La nota es de un 4,98 y es el mejor valorado. ¡Casi!