Apenas 24 horas depsués de que la Organización Mundial de la Salud declarara Liberia y, con ella, el África occidental libre de la epidemia de ébola que ha asolado la zona los últimos dos años, Sierra Leona confirma un nuevo caso.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó este viernes que una mujer falleció a principios de esta semana en Sierra Leona a causa del virus del ébola. La confirmación de esta muerte por ébola se produce
un día después de que la entidad anunciara el fin de la epidemia en África occidental tras declarar a Liberia país libre del virus.
Los médicos de Sierra Leona confirmaron a primera hora de este viernes que que la mujer que murió a principios de semana
ha dado positivo por el virus del ébola, después de practicarle dos pruebas para asegurar el resultado, según informaron medios locales. La mujer, que vivía en el distrito de Tonkolili, en el norte de Sierra Leona, ingresó en una clínica procedente de una aldea cercana a la frontera con Guinea y, por ahora,
es la única persona de su entorno que ha mostrado síntomas, aunque las autoridades buscan a todos sus contactos para realizar más pruebas.
A pesar de la declaración de la OMS, que medios sierraleoneses
califican de "precipitada" porque hacía días que se sabía de este caso sospechoso, la propia organización internacional ya advirtió ayer de que los tres países "afrontan un alto riesgo de pequeños brotes adicionales" de la grave enfermedad. "El riesgo de la reintroducción de la infección está disminuyendo conforme el virus desaparece gradualmente de la población superviviente, pero creemos que pueden haber más casos y que debemos estar preparados para ello", explicó el representante especial de la OMS para el control del ébola,
Bruce Aylward.
Sierra Leona, que fue declarada libre de ébola el 7 de noviembre de 2015 tras casi dos años de epidemia y cerca de 4.000 muertos,
deberá empezar de nuevo el periodo de 42 días sin nuevos casos para recuperar su estatus de país libre del virus.
La epidemia, que ha causado más de
28.000 casos y 11.300 muertes, colapsó la economía y los servicios de salud en Liberia, Guinea Conakry y Sierra Leona, que estaban mal preparados para una emergencia de tal magnitud.