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El último soviético

sábado 07 de junio de 2008, 19:40h
Mikhael Gorbachev es un hombre que sin quererlo, siempre se ha visto seguido por la inquisidora sombra de la contradicción. Respetado por sus admiradores y señalado por sus detractores, el último líder de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) vuelve a sacudir la opinión pública internacional al ser una de las personalidades rusas, junto al Nobel de literatura Alexandre Solzhenitsyn, que encabeza una importante campaña de concienciación que tiene como objetivo convertir la emblemática cárcel de Butyrka en un museo que vele por el recuerdo de las víctimas del régimen comunista.

Según el ex dirigente marxista, la iniciativa responde a la necesidad darle su lugar en la historia a los millones de rusos que fueron perseguidos, acosados, torturados y asesinados por la maquinaria soviética y que corren el riesgo de ser olvidados a causa de una amnesia histórica que peligrosamente amenaza a la consciencia colectiva de la Rusia de hoy, la misma que, contradictoriamente, sigue teniendo a Lenin embalsamado y vuelve a hablar de Stalin como una figura heroica.

Es reprochable el hecho de que la campaña debió iniciarse mucho antes y no a casi dos décadas del colapso del comunismo. Sin embargo, el que Gorbachev vuelva a ser la punta de lanza de un proyecto social de semejantes características habla por sí mismo ya que es el primer líder comunista que ha sido capaz de reflexionar sobre los errores del pasado y a unirse a víctimas del sistema como Solzhenitsyn para desempolvar de los archivos, los expedientes y testimonios de millones de presos políticos que fueron llevados a Butyrka para ser vejados y transportados a los Gulag en Siberia y otras regiones de Asia central, en donde muchos hallaron la muerte en condiciones infrahumanas, comparables a las documentadas en los campos de concentración Nazi.

Mikhael Gorbachev declaró al diario “Times” de Londres que la falta de memoria histórica frente a los mártires del comunismo es un grave problema en Rusia debido a que “toca a casi cada una de las familias de las millones de personas de este país”, por lo que aduce que aún falta mucho por hacer para lograr la rehabilitación y reivindicación de las víctimas.

Esto enciende el debate si en algún momento ha habido una iniciativa por parte de los gobiernos de fallecido Yeltsin o de Putin de “rehabilitar” a los mártires del régimen. No obstante, el mero hecho de que un grupo de personalidades de la vida pública rusa se hayan puesto manos a la obra para contar una parte de la historia soviética, injustamente relegada, es destacable, en especial si una de esas voces es la de Gorbachev, el líder soviético del excéntrico lunar en la cabeza, que le tocó desempeñar el difícil papel de poner punto final a una época abanderada por la brutalidad del totalitarismo.

Sabrina Gelman

Periodista

SABRINA GELMAN BENDAHAN es periodista e investigadora del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset en Relaciones Internacionales de Europa del Este y Rusia.

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