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POR LIBRE

La treta de Sánchez e Iglesias para gobernar

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 07 de febrero de 2016, 18:04h
Actualizado el: 07 de febrero de 2016, 18:46h

Un topo que se coló en el encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cuenta que, en realidad, los líderes del PSOE y Podemos siguen empeñados en gobernar juntos y, para ello, se dedicaron el viernes a urdir un pacto secreto para ganar tiempo, despistar a todo el mundo y guardarse una bala en la recámara. Según esta versión, todo lo que declararon uno y otro tras la reunión no es más que una treta. Naturalmente, los derechos de autor pertenecen al líder de Podemos.

La añagaza, de ser cierta, tiene su miga. Ambos acordaron simular un distanciamiento, incluso un enfrentamiento, para apaciguar a los que desde dentro y desde fuera del PSOE intentan boicotear el soñado pacto de progreso con el argumento de que el Gobierno con Podemos perjudicaría a España y aniquilaría al PSOE.

Por eso, cortejar a Ciudadanos supone una astuta manera de hacer creer que Pedro Sánchez busca la moderación, es un ferviente defensor del diálogo y que su propósito no es otro que “lograr la gobernabilidad de España, paralizada por la abulia de Rajoy”. Un hombre de Estado, sin duda. Así acallaría a los históricos y a los barones, al menos de momento. Dos pájaros de un tiro.

También le sugirió Iglesias a Sánchez que al salir del encuentro se mostrara chulito, como equidistante, con personalidad y carácter; de ahí la frase, que se convirtió en titular, de que no aceptaría “pactos excluyentes”. Acordaron asimismo que Pablo Iglesias se mostrara huraño, lo que no le cuesta mucho, y firme en sus exigencias: no pactar con Ciudadanos, la vicepresidencia para él y las cuatro carteras para controlar el Estado. Así, ambos quedarían bien con sus respectivas parroquias. Dos líderes corajudos.

A Pedro Sánchez le conviene aparentar que ya se ha cansado de los desplantes de Pablo Iglesias; no va a aceptar chantajes, no está dispuesto a convertirse en una marioneta de Podemos y debe explorar otras opciones. Para ello, nada mejor que fotografiarse con Albert Rivera, que tampoco ahorra en sonrisitas cómplices y anda loco por tocar pelo. Y para hacerse querer, el líder de Ciudadanos se ha ofrecido a mediar para que el PP se abstenga ante un Gobierno PSOE-Ciudadanos. Aunque sabe de sobra que Mariano Rajoy jamás apoyará a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno con un argumento nada desdeñable: ha logrado 33 escaños más que los socialistas, solo 7 menos que el PSOE y Ciudadanos juntos. ¿Por qué, entonces, no le apoyan a él?

Y en éstas, cuando se acerque el día de la investidura, el líder del PSOE demostrará a los críticos que, pese a sus denodados esfuerzos, pese a su abierto y conciliador diálogo con todos los partidos políticos, pese al arduo trabajo desplegado por y para España, solo puede sumar los 40 escaños de Ciudadanos a sus 90. Pues a nadie se le escapa que el resto del Hemiciclo votará en contra. Y Sánchez pondrá a los militantes y a los barones ante la tesitura de elegir entre gobernar o ir a nuevas elecciones, con el más que evidente riesgo de ser engullidos por Podemos. Susana Díaz puede tenerlo más difícil de lo que creía.

Con esta artimaña, si los socialistas más críticos pierden la batalla, Sánchez e Iglesias tendrían las manos libres para pactar el Gobierno “de progreso” con los seis diputados del PNV que ya tienen en la buchaca, tan solo con ceder en un par de nimiedades: un nuevo estatuto político vasco y la excarcelación de presos etarras. Así se lo dijo Ortuzar a Sánchez antes de reunirse con él el sábado y, nada más salir, declaró que “el PNV estaba dispuesto a apoyar al PSOE “. Pues eso, en la buchaca.

Si la treta funciona y los barones se dejan engañar, en un mes fumata blanca. Y España tendrá un Gobierno de “progreso”, con los separatistas de aliados y Pablo Iglesias, ataviado con su elegante smoking, de vicepresidente encargado de controlar los Ministerios de Economía, Defensa, Interior y Justicia y, así, empezar la legislatura excarcelando presos etarras. Eso, para empezar.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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