Uno de los aspectos de los que se hablará en
Infarma 2016 fue uno de los puntos más relevantes en la celebración del 71º Congreso Internacional de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas que se celebró en 2011 fue la aprobación de las
“Directrices Conjuntas FIP/OMS sobre buenas Prácticas en Farmacia: Estándares para la calidad de los servicios farmacéuticos”.
No hay mayor recompensa que la OMS indique que
los farmacéuticos son una parte esencial de cualquier sistema sanitario completo y que desempeñan un papel importante en la mejora al acceso a la asistencia sanitaria. Con la aprobación de estas Directrices se refuerza la posición del farmacéutico allí donde se tomen decisiones sobre el uso de medicamentos.
Según este documento, las Buenas Prácticas en Farmacia son aquellas que responden a las necesidades de las personas que utilizan los servicios farmacéuticos para ofrecer una atención óptima y basada en la evidencia. Para apoyar estas prácticas, es fundamental que se establezca un marco nacional de estándares y directrices de calidad. La primera preocupación de un farmacéutico, en todos los ámbitos profesionales, ha de ser el bienestar de los pacientes.
- Que el centro de la actividad farmacéutica sea ayudar a los pacientes a utilizar los medicamentos de la forma adecuada. Estas funciones fundamentales incluyen: suministro de medicamentos y otros productos sanitarios de calidad garantizada, la provisión de información y asesoramiento adecuados al paciente, la administración de medicamentos, cuando sea necesaria, y el seguimiento de los efectos del uso de la medicación.
- Que una parte integral de la actuación del farmacéutico sea promover una prescripción racional y económica de los medicamentos, además e su correcta dispensación.
- Que el objetivo de cada uno de los elementos del servicio que se ofrece sea relevante para el paciente, esté claramente definido y se comuniquen eficazmente todas las partes involucradas. La colaboración multidisciplinar entre profesionales de la salud es el factor clave para mejorar satisfactoriamente la seguridad del paciente.
Existen cuatro funciones esenciales de los farmacéuticos, en las que la sociedad y los ciudadanos, para los que trabajan, esperan su participación o supervisión:
- Preparar, obtener, almacenar, asegurar, distribuir, administrar, dispensar y eliminar medicamentos.
- Ofrecer una gestión eficaz de los tratamientos farmacológicos.
- Mantener y mejorar el ejercicio profesional.
- Ayudar a mejorar a eficiencia del sistema de alud a salud pública.