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ES LA PRIMERA INVESTIDURA FALLIDA DE LA DEMOCRACIA

Sánchez fracasa

EL IMPARCIAL
viernes 04 de marzo de 2016, 18:22h
Actualizado el: 06 de marzo de 2016, 11:10h
Sánchez fracasa
Todos los grupos parlamentarios a excepción de Coalición Canaria, que cambia la abstención por el 'sí', repiten el sentido de su voto y el socialista fracasa en su segundo intento de ser investido con 219 votos en contra y 131 a favor. Sánchez señala como "responsable único y último" a Pablo Iglesias de que Rajoy siga siendo presidente.

Como estaba previsto, Pedro Sánchez ha vuelto a fracasar en su segundo intento de ser investido presidente. Como ya anunciaban en las últimas horas las diferentes formaciones que le dieron su ‘no’ en la primera cita, todas han repetido el sentido de su voto y el socialista ha conseguido solo 131 a favor de PSOE y Ciudadanos, sumado al uno de Coalición Canaria que en esta ocasión ha dicho ‘sí’, y 219 en contra.

Las diferentes intervenciones de los grupos políticos han mostrado que, lejos de haber habido cualquier tipo de acuerdo o acercamiento en las últimas 48 horas, las posturas se han enconado más y han vuelto a ser protagonistas los ataques y los tonos beligerantes.

Pedro Sánchez ha sido el primero en tomar la palabra en su último intento por defender su candidatura ante el Congreso. Ha centrado su discurso en sacar pecho por estar allí desbloqueando la situación a la que había abocado la “sorprendente huida de sus responsabilidades institucionales” de Mariano Rajoy y en denostar al presidente en funciones y a su grupo. Sánchez también insistió en hacer calar la idea de la urgencia de que el país recupere su vida política, aunque el mensaje no ha hecho efecto entre sus oyentes. La corrupción también ha sido recurrente en su discurso, culpabilizando al PP de haber ejercido una corrupción silenciosa mediante la “utilización partidista de las instituciones democráticas”. Al final, el mensaje directo ha sido pedir el voto para que no siguiese en el Gobierno Rajoy.

Su último intento de cambiar la intención de voto de sus posibles aunque improbables apoyos de la izquierda ha sido lanzar cuatro preguntas a responder con sí o no. "¿Queremos un acuerdo entre diferentes partidos? ¿Queremos impedir la celebración de nuevas elecciones? ¿Queremos que las políticas de cambio se pongan en marcha desde ya? ¿Queremos evitar que siga Rajoy?"

El presidente en funciones volvió a optar por un tono despreciativo y afilado para dirigirse al socialista, al que respondió sobre su acusación de corrupción espetándole que Sánchez “ha puesto las instituciones al servicio de su supervivencia y eso también es corrupción”. Además, Rajoy ha asegurado que “no ha traído un programa sino un primer paso que al final se ha quedado en salir del paso” y ha calificado el documento de “paquete de medidas improvisadas, ente de ficción y programa no nato”. El principal motivo que ha presentado Rajoy para no votar la investidura de Sánchez es que los socialistas quieren “demolir la obra del PP” y “no estamos aquí para negarnos a nosotros mismos”, ha concluido.

Pablo Iglesias ha decidido para esta ocasión abandonar su habitual tono beligerante y ha dedicado los primeros minutos de su intervención a hablar jocosamente de su beso con Domenech o de que Andrea Levy “bebe los vientos” por un diputado de Podemos, ofrecimiento de despacho incluido, por si quieren conocerse. “Fluye la pasión y el amor en la política. Pedro, solo quedamos tú y yo”, ha sonreído divertido. Pasando a “hablar en serio”, ha lamentado que en unos minutos se fuera a consumar el fracaso del intento de Gobierno y le ha asegurado a Sánchez que, desde esta misma noche, su mano vuelve a estar tendida para llegar a un acuerdo. Asimismo, le ha animado a hablar con los nacionalistas, que “no son monstruos, sino representantes de la soberanía popular”. Ha vuelto al tono amoroso para acabar su intervención, asegurando que “ojalá el acuerdo al que lleguemos después de esta noche pueda llamarse el acuerdo del beso”.

“No sé si somos tan graciosos o tan amorosos, pero vamos a hablar de la sesión de investidura”, ha criticado a Iglesias 'sutilmente' Albert Rivera para iniciar su discurso. Con un tono mucho más duro que el anterior en la tribuna, incluso más duro que el Rivera de otras ocasiones, ha disparado contra PP y Podemos, pidiéndoles que “dejen de destruir” y asegurando que votan lo mismo “porque no saben construir”. Contra Iglesias ha cargado con rabia para decirle que “ojalá se parecieran ustedes al Partido Comunista de la Transición”, de quienes ha dicho que sí tenían ética de verdad y no la de “laboratorio” de Podemos. A Rajoy, a quien le ha recordado que “no es tiempo de conformistas”, le ha criticado no haberse leído el acuerdo de 200 propuestas por “pereza”.

Gabriel Rufián, de ERC, ha abierto el turno de los nacionalistas catalanes, con una actitud y un tono desafiante y chulesco, sostenido durante toda su intervención. “He aquí su derrota y he aquí nuestra victoria”, ha sido lo más recurrente de su discurso. La derrota de “gente que nos niega ser lo que hemos votado ser”, ha insistido en la idea de que ganaron el supuesto plebiscito. “Tengo una primicia para todos ustedes: les ganamos el pasado el 27S”. Patxi López tuvo que cortarle el micro por saltarse los avisos de que debía finalizar.

Francesc Homs, de DiL habló en un tono mucho más conciliador, transmitiendo su sensación de que Sánchez en su discurso previo “regañaba a los que no le votamos”. Homs se ha mostrado dispuesto al diálogo, pero “nada de vetos”. A Sánchez, a quien le ha dicho que “tiene mucha responsabilidad pero poca fuerza”, le ha lanzado una propuesta, teniendo en cuenta que "hoy España tendria ya Gobierno, si no fuera por la cuestión catalana". A cambio de un referéndum en Cataluña, “están dispuestos a darle como contrapartida que España tenga un Gobierno”.

Los nacionalistas vascos también han reiterado su ‘no’ ya que “no se ha producido ningún movimiento en las posiciones del PSOE” y en consecuencia, tampoco en el PNV. “Nosotros no podemos darle un cheque en blanco sin una hoja de ruta mínimamente clara”, le ha dicho a Sánchez Aitor Esteban. “De momento tenemos que votarle no porque siempre vamos a ser fieles a nuestros electores y a nuestro programa”.

El grupo mixto, formado por Compromís, Unidad Popular-IU, EH Bildu, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canaria también han pronunciado discursos en los que reafirmaban su sentido de voto, salvo en el caso de Ana Oramas, de Coalición Canaria, que ha cambiado la abstención del pasado miércoles por un voto en positivo. “Decimos sí a quienes han demostrado que siempre hay una salida y, pese a las dificultades, siempre han hecho su trabajo. Decimos sí por responsabilidad, porque es momento de pensar en los ciudadanos antes que en las siglas”, ha intervenido Oramas.

Antonio Hernando, portavoz socialista en el Congreso, se ha encargado de cerrar el debate y cargando contra PP y Podemos, ha terminado lanzando una reflexión: “140 medidas que podrían tener el apoyo de 200 escaños. Quiero que tengan en cuenta el poder de su voto” y ha añadido que “en lugar de hablar de manos tendidas de boquilla, den pasos valientes como el que ha dado Pedro Sánchez”.

Tras estas intervenciones, surgieron las primeras fricciones entre Patxi López y algunos diputados que exigían turno de palabra para defenderse, llegando a un enfrentamiento enconado con el independentista Joan Tardá, al que tuvo que llamar al orden.

La votación, sin sorpresas, daba el resultado esperado. 219 votos en contra, 131 votos a favor. Y así, Pedro Sánchez protagonizaba la primera investidura fallida de la historia de la Democracia.

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