La Habana anda estos días revolucionada a cuenta de la
histórica visita de un presidente de Estados Unidos a la isla caribeña por primera vez desde que Calvin Coolidge lo hiciera hace ya 88 años.
Tras reunirse este pasado lunes con
Raúl Castro,
primero cara a cara y luego en una cena de estado con toda la pompa de la que el régimen castrista es capaz, el presidente
Barack Obama mantuvo este martes un
encuentro con un grupo de opositores y disidentes cubanos, del que se extrajeron unas breves declaraciones del mandatario a la salida de la cita, desarrollada en la sede de la Embajada norteamericana en La Habana. El dirigente, que valoró el "coraje" de la disidencia, sostuvo que uno de los objetivos de la normalización con Cuba es poder "escuchar directamente" al pueblo cubano y garantizar que todos "tienen voz" en la nueva etapa iniciada entre los dos países.
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Muchas veces requiere un gran coraje ser activo en la vida civil aquí en Cuba", afirmó Obama. "Esta es un área en la que continuamos teniendo profundas diferencias con el Gobierno cubano", agregó. "Hay personas aquí que han sido detenidas. Algunas en el pasado y otras muy recientemente", enfatizó el presidente.
La reunión se produjo apenas 36 horas después de que el castrismo redujera
una marcha pacífica no autorizada de cubanos, en la que resultaron detenidas medio centenar de personas, entre las que se contaban varias Damas de Blanco, el grupo opositor de mujeres, y que a los que las autoridades locales liberaron este mismo lunes.
Los manifestantes fueron hostigados en todo momento por numerosos afines al Gobierno en unas protestas que se producen periódicamente cada domingo desde hace casi un año.
El gesto de Obama de reunirse también con los opositores y disidentes cubanos viene a reforzar el discurso y la postura del presidente respecto al mensaje que quiere transmitir a los Castro, que no es sino la
promoción de los derechos humanos en la isla.
Por su parte, los disidentes le hicieron llegar a Obama una petición de ayuda y respaldo a su labopr opositora.
Berta Soler, principal líder de las Damas de Blanco y también detenida el pasado domingo junto a su marido, el expreso político
Ángel Moya, declaraba hace unos días que se grupo le pediría al presidente de Estados Unidos que "dé un mensaje bien claro de apoyo al pueblo de Cuba, dado que siempre los EEUU han querido el bien y la democracia para la isla".
"También queremos que le exija al gobierno cubano la libertad inmediata para todos los presos políticos, una amnistía general y que cese la violencia policial", añadió la opositora.
Por su parte, y no sin cierto recelo, el Gobierno isleño dio su visto bueno a este encuentro e incluso ha afirmado que
no ha vetado a ningún opositor o activista para que tome partido en la reunión con el presiente estadounidense.
A pesar del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba gracias a la progresiva descongelación de sus relaciones diplomáticas, lo cierto es que el régimen sigue crecando a las fuerzas opositoras. El último informe de la disidente
Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), única que hace recuento de arrestos y otros actos de represión en la isla, sostiene que sólo en los dos primeros meses del actual año se registraron al menos
2.555 detenciones por motivos políticos.