Los estudios sobre la percepción centraron los trabajos de Rémy Zaugg que se exhiben en el Palacio de Velázquez del Retiro en la
primera exposición monográfica que, organizada por el
Museo Reina Sofía, se dedica en España al artista suizo.
La indagación de la percepción que tiene el espectador de la obra de arte en función del espacio expositivo que se encuentra fue durante cinco décadas el epicentro del trabajo de Zaugg y por ello los amplios espacios del Palacio se han convertido en el lugar idóneo para mostrar la obra de este
gran desconocido en España.
Con alrededor de
130 piezas, entre pinturas, obras sobre papel y audiovisuales, la exposición organizada en colaboración con el Museum für Gegenwartkunst de Siegen (Alemania), revisa una obra centrada, además de en la percepción, en la relación entre texto e imágenes, entre color y lenguaje, entre lo real y lo subjetivo, entre el plano y el espacio.
Según Javier Hontoria, comisario de la muestra, el trabajo de Zaugg revela que "si la percepción es el centro del problema,
el color y el lenguaje son los instrumentos prioritarios con los que abordarlo".
El comisario ha recordado el impacto que tuvo en Zaugg la contemplación de la obra de Barnett Newman
Day Before One (1951) en el Kunstmuseum de Basilea, ciudad en la que el artista pasó gran parte de su vida. Fue tal la experiencia estética vivida que
Zaugg se cuestionó todas las habilidades perceptivas que tenía hasta entonces.
"Equipara las funciones del pincel y la del lápiz"
En lo que constituye la
irrupción del lenguaje en su obra, Zaugg diseccionó una reproducción del cuadro de Cézanne
La casa del ahorcado. Titulado
27 esbozos perceptivos de un cuadro, el proyecto comprende un desglose detallado de los elementos constitutivos del cuadro, "un ejercicio de traducción de la pintura al lenguaje".
Esta serie se exhibe en una pequeña sala que el comisario ha considerado como "el corazón" de la exposición. "No es un texto como tal, pues
Zaugg equipara las funciones del pincel y la del lápiz, y en ocasiones
compone su análisis textual como si de un cuadro se tratara".
Los
años 90 fueron un punto de inflexión en la obra de Zaugg: "Irrumpe con decisión el color y el lenguaje experimenta un manierismo inédito", ya que la producción industrial se consolida frente a las prácticas pictóricas convencionales.
De la ceguera,
El mundo ve y
De la muerte son tres grupos de obras en los que el artista trabajó hasta su muerte y en ellos el lenguaje y el color "se adentran en un
ambivalente territorio de interrelaciones. El lenguaje abandona su naturaleza esquemática y fragmentaria y comienza a flirtear, con mayor o menor intensidad, con la poesía".