POR LIBRE
¿Por qué la culpa es de Rajoy?
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 03 de abril de 2016, 20:25h
Actualizado el: 04/03/2016 20:33h
Decía Oscar Wilde que “el mundo es un teatro, pero tiene un reparto deplorable”. Pocas veces, como ahora, puede aplicarse la sentencia del genial escritor irlandés a la política española. Pues ese reparto deplorable lo forman tanto los dirigentes de los principales partidos como buena parte de los medios de comunicación.
Los políticos tienen el derecho, incluso el deber, de tener la ambición de conquistar el poder. Se basan en unos principios con los que creen que pueden lograr una sociedad más justa y próspera. Y la herramienta que puede lograrlo no es otra que la propaganda, lo que ellos llaman programa electoral.
Los medios de comunicación denominan principios a la línea editorial, pues también se supone que así defienden lo que consideran que es lo mejor para la sociedad. Como es natural, la libertad de expresión ampara que los periodistas o cualquier ciudadano pueda defender o criticar a aquellos políticos o partidos que consideran que gobernarían mejor, que harían que la sociedad fuera más justa.
Pero el problema actual del teatro político español es que nunca ha tenido un reparto más deplorable.
Después de más de cien días sin Gobierno, apenas se ha producido algún gesto sensato e inteligente para desbloquear la situación. Hemos asistido a todo tipo de sainetes, de vodeviles, de comedias bufas. Y lo inaudito es que, en muchos casos, esas burdas interpretaciones han sido ovacionadas por buena parte de los medios de comunicación. Hay que recordar en síntesis lo que ha ocurrido y cómo ha sido interpretado.
Un día después de celebrarse las elecciones, Mariano Rajoy invitó a La Moncloa a Pedro Sánchez y a Albert Rivera para ofrecerles un pacto de gran coalición, sin duda la mejor solución al embrollo surgido del resultado electoral. El secretario general del PSOE, ya antes de sentarse, le espetó al presidente que no quería saber nada de él, ni de su partido. No se sabe si llegó a insultarle como hizo en el debate electoral. Albert Rivera no fue tan borde, pero pretendió que Rajoy se esfumara como condición esencial para apoyar al PP, pese que había ganado las elecciones y pese a que tras el 20D, el líder de Ciudadanos proclamó que apoyaría al partido más votado.
Ante la evidente imposibilidad de lograr una mayoría necesaria para ser investido presidente, Rajoy declinó la oferta del Rey. Y, por ello, fue masacrado por todos los dirigentes políticos y casi todos los medios de comunicación. Pero, ¿por qué iba a perder el tiempo con una sesión de investidura si sabía que era imposible salir elegido? No obstante, todos, políticos y periodistas, le acusaron de cobarde, de dilatar la ingobernabilidad.
Pedro Sánchez, entonces, se dispuso a intentarlo y, con razón, recibió múltiples elogios. Al comprobar que su soñado Gobierno de progreso sería vetado por los barones de su partido sedujo, o engañó, a Albert Rivera y ambos se aplicaron a la tarea. Con sus 130 escaños, redactaron un ridículo “pacto de legislatura” que firmaron solemnemente en el Congreso de los Diputados. Y, entonces, se lanzaron a presionar a Rajoy para que lo apoyara o se abstuviera “para desbloquear la situación”. El presidente en funciones contestó con toda la lógica del mundo que esa gran coalición ya la había propuesto él y que había sido rechazada. ¿Por qué, entonces, iba a ir el PP de palanganero si, además, era, con gran diferencia, el partido más votado? Indignación general. Las amenazas no se hicieron esperar. Y la más graciosa fue, y sigue siendo, obra de Albert Rivera al espetar a Rajoy que iba a propiciar que Podemos gobernara. De modo, que ya sabemos que si Pablo Iglesias logra engatusar a Pedro Sánchez, burlar a los barones y sentarse en el Consejo de Ministros, el único responsable del desaguisado será Rajoy.
Cuando el esperpento del “pacto de legislatura” concluyó, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se exhibieron en la pasarela de la Carrera de San Jerónimo en una de las más tronchantes parodias que se han visto en la política española. Tras hablar un par de horas de baloncesto y de literatura, eso sí, con mucho boato y muchos “flashes”, declararon que estaban muy de acuerdo en echar a Rajoy de la política, de España, tal vez, del mundo. De pactos de Gobierno, ni una palabra.
Pero al salir, Pablo Iglesias que engatusa como nadie, llevaba escrita su gran decisión: renunciaba a la vicepresidencia del Gobierno para facilitar el pacto. Todo un sacrificio, pese a que nadie le había ofrecido tal cargo. Y, a fin de cuentas, una chorrada sin interés, pues lo único esencial de la reunión era saber si podrían formar Gobierno el PSOE y Podemos. Pero, de eso ni uno ni otro aclararon nada. Esa misma tarde, todos los periódicos digitales, salvo El Imparcial, y al día siguiente los de papel, titulaban con la gran noticia. Iglesias rechazaba ser vicepresidente. ¿Y qué? Una cadena de televisión llegó a hacer una encuesta sobre el tema. Y la mayoría elogiaba a Iglesias por inmolarse. La cadena, naturalmente, era la Sexta.
Ahora, Sánchez se ha inventado un nuevo pacto para no irse a su casa con el rabo entre las piernas. El más difícil todavía: gobernar con Podemos y Ciudadanos. De hecho, este mismo lunes se celebrará una reunión entre los tres partidos. Y conviene recordar que Albert Rivera siempre se opuso a sentarse con Podemos. Pues era broma. O mentira.
La conclusión no puede ser más delirante. Después de este trasiego de reuniones, declaraciones, mentiras, falsos pactos de legislatura y demás gilipolleces, tanto si hay nuevas elecciones como si Gobierna Podemos, la culpa es de Rajoy por no apoyar un Gobierno entre el PSOE y Ciudadanos. Cuando el presidente en funciones fue el primero en proponer ese gran pacto entre los tres partidos constitucionalistas sin poner vetos ni condiciones. Pero la culpa de todos los males es de Rajoy, porque no permite que Sánchez con sus escuálidos 90 diputados sea el presidente del Gobierno. Rivera dixit.
Y como estamos en pleno cachondeo político e intelectual, me permito reproducir otra sentencia del genial Oscar Wilde. “Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer, mientras no la ame”. Pues, eso, que no amen a Rajoy, pero que sean felices. Los españoles, los políticos y los periodistas.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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Foro(s) asociado(s) a esta noticia:
¿Por qué la culpa es de Rajoy?
Últimos comentarios de los lectores (7)
2591 | Felipe - 05/04/2016 @ 04:37:18 (GMT+1)
Rajoy no es una mujer. Tampoco creo que sea correcto incluir a todos los españoles.
2588 | Sendero Abierto - 04/04/2016 @ 21:40:40 (GMT+1)
Un aplauso y mi felicitación a Joaquín Vila por su artículo tan clarividente y esclarecedor. Pero además de todo lo que nos dice me gustaría que analizáramos cada uno de nosotros cómo ha sido posible que España y los españoles, por consiguiente, hemos sido capaces de engordar a una clase política tan deficiente, tan mediocre, tan irresponsable y tan engreída, que se recrea y medra con la mentira, el engaño, el embuste, la intolerancia y se les aplaude entusiásticamente por la gran mayoría de los medios de comunicación y de la opinión pública, la publicada que diría el otro, con unos tertulianos, analistas políticos sabelotodo que jamás rectifican ni se disculpan ni reconocen sus múltiples errores. ¿ Alguien puede explicarme cómo hemos llegado a tamaño despropósito?
2586 | jjas - 04/04/2016 @ 18:55:04 (GMT+1)
Suscribo al 100% el artículo y me tranquiliza porque ya pensaba q me estaba volviendo loco al comprobar q nada de lo q he leído estos tres meses coincidía con mi análisis de la realidad q siempre intento basar en la objetividad y en el sentido común. A Rajoy se le ha tachado de irresponsable, de traidor a S.M. el Rey de vago, de enajenado, de favorecedor de los antisistema, de indecente...., cuando sus únicos pecados han sido: 1º.- Defender desde el minuto 1 la Gran Coalición de partidos supuestamente constitucionalistas, sin imposición de vetos. 2º.- Plantear q dicha Coalición debía ser presidida por el partido más votado. 3º.- Rechazar sin hacer perder un minuto a los españoles la propuesta real de investidura, al comprobar q no disponía de los apoyos mínimos a tal fin. 4º.- Esperar pacientemente a q los Sres. Sánchez y Rivera aclararan sus posturas y escrutaran todas las posibilidades de forzar y tergiversar programas e ideas, tendentes a conseguir los apoyos numéricos suficientes, aunque el resultado final fuera un esperpento irracional con nula viabilidad a medio plazo. 5º.- Y, en definitiva, defender la posición de más de 7 millones de irreflexivos votantes q cometieron la torpeza de votar a un candidato y a un partido q no merecen el menor respeto.
2583 | juan - 04/04/2016 @ 14:20:29 (GMT+1)
Suscribo lo que dice, cualquiera que piense un poco se pregunta que puede haber de todo ello. La verdad es que el Partido Popular y su lider, han desaprovechado una magnífica mayoría y practicamente han ejercido un continuismo político incomprensible. La pregunta es: ¿Todos los que berrean en contra de Rajoy, tienen algún lider mejor? Cualquiera no es mejor y por supuesto entre los acaparadores de galerias, pantallas y prensa pachanguera, no hay nadie con todo lo mal que lo haya hecho que le haga sombra. A la vista está que se perfila como el ganador de las próximas elecciones. Si yo mandase algo, en los próximos comicios, irian de cabeza de lista: Por el PP, la vicepresidenta del gobierno, por el PSOE, la presidenta de la Junta de Andalucía. No hay hoy mejor cartél. Saludos
2582 | JVA - 04/04/2016 @ 12:54:28 (GMT+1)
Felicidades por el artículo.Lo que no entiendo, es porqué pensamos que los que no han sido capaces de entenderse en 100 dias, lo van a hacer despues de unas nuevas elecciones. Lo logico seria que si hubiera que ir a nuevas elecciones, fuese necesario cambiar de candidato.
2581 | Alvar - 04/04/2016 @ 12:09:08 (GMT+1)
Decía un político de la vieja guardia que la política crea extraños compañeros de cama. Pues bien en este caso es claramente aplicable, no cabe duda y a los hechos me remito. Pero hay aquí mucho sibaritismo y personalismo que hacen del popular dicho la excepción, o es lo que nos hacen entender. Esta situación tan manoseada en el tiempo (llevamos desde el año pasado, y estamos en abril) no hay por donde cogerla y lo preocupante es que no tiene atisbos de soluciones futuras. Solamente se está a la espera de ver quién (que) partido puede robar la cartera al otro, bien sea por negociar con él u oponerse. Eso sí, entre medias las grandilocuencias de uno y de otro. Todo absolutamente se traduce en un personalismo descarado para que la gran masa siga el rollo. Y estamos en ello como espectadores pasivos.Lo bueno, es que el sistema sigue funcionando: el paro baja y hay instituciones que se bajan las pagas porque no pueden aplicarlas con un gobierno en transición.
2579 | Pontevedresa - 03/04/2016 @ 23:07:02 (GMT+1)
Estupendo artículo al que suscribo en su totalidad. Es asqueroso el clima que estamos viviendo, los más desvergonzados de España en el primer plano de la política nacional. Un Pedro Sánchez con una ambición compulsiva dispuesto a jugar con España y los españoles ¡casi nada¡ y un bolchevique que defiende a bestias pardas como Andrés Bódalo que tiene cuatro sentencias y está en la cárcel, afortunadamente, a punto de ser "seducido" por Pedro Sánchez y corremos el riesgo de que sea vicepresidente. España se ha vuelto loca, y la hez está en lo más alto, ¡delirante¡.
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