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LIGA DE CAMPEONES - CUARTOS (VUELTA): ATLÉTICO - BARCELONA

Luis Enrique esquiva los fantasmas antes de la batalla frente al Atlético

miércoles 13 de abril de 2016, 03:13h
Actualizado el: 13 de abril de 2016, 03:46h

Luis Enrique y Javier Mascherano comparecieron en la previa del trascendental duelo ante el Atlético de Madrid, que definirá la interesante eliminatoria y dictaminará qué equipo español accederá a las semifinales de la Liga de Campeones 2015-16. Con la presunción de reacción en pos del juego colectivo buscaría el Barça sobrevivir a esta ardorosa visita.

Reconquistar el carácter catárquico de la debacle donostiarra para refrescar la intensidad y el rigor en los presupuestos ideados por Luis Enrique y, en consecuencia, acercar el atisbo de las semifinales de la Liga de Campeones. La marejada desatada tras el infructuoso Clásico y la sangría padecida en el campeonato doméstico -un punto de nueve posibles ante Villarreal, Real Madrid y Real Sociedad- encuentra en la impenitente fiscalización colchonera de este miércoles la justa medida de profundidad. El Barcelona aterrizó en la capital con la esperanza de reencontrarse a sí mismo y, de paso, esquivar una eliminación prematura que desempolvaría los fantasmas de irregularidad arrinconados desde enero de 2015. No obstante, la apnea de rendimiento previa a la ruptura de la concatenación de 39 partidos sin perder podría significar un simple respiro en la latente exigencia de excelencia. La mutación de severos ejecutores de la presión adelantada a paseantes autocomplacientes protagonizada por Messi y Neymar en las últimas semanas quizá frene su congelación de vatios contaminante en el mejor momento posible y la velocidad vuelva a inyectar fluidez a la pelota y fango a la circulación ajena. El caso es que este episodio se viene a sumar a los síntomas de cansancio de peones estructurales como Rakitic o Busquets terminan por desnudar las costuras tras pérdida del Barça. Su peor oquedad defensiva y la estratagema de frenesí predilecta de oponentes como el Atlético.

Urgía en Can Barça el renacimiento del compromiso colectivo –como lo hace, también, en Chamartín- para afianzar las candidaturas respectivas en este replegado final de temporada, tanto como el ascenso del resuello y la competitividad de los sustitutos. La crisis de juego no ha encontrado sostén en la cohesión interlineal y la finura venenosa del tridente y las consecuencias repercuten en lo tenebroso de la inercia estadística presente, con Messi, que vira de anotador a 10, fuera de diana en los últimos cuatro duelos. Tan sólo Suárez, que posiblemente debía haber visto esta vuelta de cuartos de final lejos del verde, asoma como perpetua argucia desequilibrante, pero su hambre no resulta suficiente ante el mejor cierre continental. Necesita un serio desempeño grupal el Barça para gestionar la ventaja con pelota o abrazar el repliegue vertical con contragolpe –plan b desarrollado por el Lucho y factor diferencial exitoso de la era post-Guardiola-. Alcanzar el equilibrio entre el rol monopolístico de la posesión, el anhelo de marcar a domicilio como prioridad y la resistencia física y defensiva del presumible arreón local sobresalía dentro de la hoja de ruta blaugrana. Luis Enrique, que compareció ante los medios en la previa del envite, habría de localizar los ajustes psicológicos y tácticos para equilibrar el ritmo y las pulsaciones con que el contrincante buscará sacar de eje a los ilustres visitantes, en un intercambio estratégico de altura desde el banquillo.


Con casi una hora de retraso, provocada por problemas en el vuelo (y la previsión) que conduciría a la expedición culé directamente al hotel en el que se celebró la comparecencia ante los medios, arrancó la charla. Una conversación que coincidiría en horario con el primer pestañeo del Real Madrid - Wolfsburgo, coyuntura ésta que sirvió a la UEFA para elevar una queja a la entidad presidida por Bartomeu, que esquivó el ritual acostumbrado por el despliegue organizativo de la empresa gestora del balompié europeo para recluirse en el recinto de concentración y no asomar hasta la hora de partido. Así, con el ambiente enrarecido por la planificación, elección del lugar para cumplir con el protocolo establecido y el momento que, finalmente, caldeó la temperatura de propios y extraños, abrió fuego Luis Enrique.

Tendremos que hacer un gran partido, no tenemos ninguna duda”, resumió en su saludo para, de inmediato, avanzar uno de los argumentos sobre los que gravita la intranquilidad de la hinchada visitante: la intensidad. “Aspectos que mejorar hay en cada fase de la temporada, no tenemos duda que para superar la eliminatoria tenemos que hacer un muy buen partido y va a costar como cualquier eliminatoria de 'Champions', máxime siendo cuartos de final y ante el Atlético de Madrid, que tiene un altísimo nivel y nos conoce a las mil maravillas”, prosiguió antes de proclamar que “si algo puedo garantizar es que vamos a competir, que vamos a estar al nivel necesario para la eliminatoria y el que dude de que vamos a competir es que ha visto poco fútbol últimamente”. No resultaba anecdótico que el preparador mostrara su vehemencia discursiva en esta arista del debate, pues en la sangría de puntos que adolece el Barça últimamente subyace cierto aire de autocomplacencia y falta de compromiso para con el colectivo.

Quizá, consciente de la sombra de duda que revolotea sobre la exigente prueba de este miércoles, Lucho quiso relativizar lo trascendental de la batalla: “No tengo la sensación de que sea el partido más importante de la temporada”. "Estamos en cuartos de final y, evidentemente, este tipo de eliminatorias tienen su cosa atractiva por el hecho de que pasarán solo cuatro a semifinales, pero lo vamos a plantear como lo hemos planteado desde que estamos en el primer equipo, intentando ganar el partido, sin especular y ser mejores que el rival a través de lo futbolístico", subrayó el director asturiano, que se limitó a calificar la renta como “ligeramente ventajosa” en un cruce “muy abierto”. “Llegamos con la “ilusión y ambición necesarias”, recalcó para apartar los fantasmas que condenaron la era post Guardiola, precisamente ante el contrincante de esta eliminatoria.

Si hay un equipo capaz de gestionar esos escenarios es el Barça”, precisó en referencia a la atmósfera que hierve en la ribera del Manzanares. “Con nuestros jugadores y la experiencia que tienen nos encanta que esté a reventar (el estadio), como ha estado en otras eliminatorias y en otros partidos contra nosotros, y cuanto mejor ambiente más motivación, así que sólo espero que haya un espectáculo digno de lo que van a animar los aficionados", concluyó el entrenador, que ha negado hacer referencia a las enmiendas colchoneras establecidas al discutible arbitraje experimentado en la ida, restó valor a la inercia trompicada que firma su vestuario -“esta es una competición diferente”, declaró, con tono seco- y confirmó la disposición de casi todos los jugadores, incluido Gerard Piqué, que sigue arrastrando molestias en el pubis y pasó el reconocimiento médico pertinente al seguimiento que se le viene realizando en los últimos años a dicha dolencia.

Abandonó la rueda de prensa el técnico blaugrana mostrando el retrato de su metodología de trabajo con respecto a las variantes que se puedan dar en un duelo que se encuentra a un tanto de distancia. "No hemos ensayado penaltis, porque ensayarlos puede estar bien en algún momento o alguna edad, pero no tiene nada que ver con lo que sucederá mañana en el estadio si hay penaltis”, explicó para sentenciar el diagnóstico especificando que “sabemos cuáles son nuestros especialistas, los jugadores que están preparados para esa situación, y los que están en mejores condiciones, pero es más un tema mental que otra cosa". De este modo se abandonó a la reclusión Luis Enrique, buscando desplegar naturalidad y calma a los aires de inestabilidad que susurran inconsistencia en el seno del campeón de todo en el tramo esencial del curso. A pesar del desigual reparto energético de los clubes en liza. Aunque la planificación del desembarco en la capital haya hecho aguas.




Mascherano: “Está en nuestras manos y depende de nosotros, así que estamos tranquilos”

Acompañó al ideólogo de la vuelta de tuerca que recuperó el cetro del Barça como dominador internacional del fútbol uno de sus líderes, Javier Mascherano. El central interino, que sacrificó su estatus de exponente mundial del rol de mediocentro defensivo, representa una de las voces independientes y críticas, cuando toca, del vestidor culé y este martes vino a apuntalar la argumentación de su superior. “El hecho de haber ganado y traer ventaja nos da tranquilidad y confianza para salir mañana a hacer un gran trabajo y conseguir la clasificación”, anunció para, seguidamente, explicar que “sabemos que tenemos una ventaja pero obviamente vamos en busca de ganar el partido”. Y prosiguió de camino al despiece de la hoja de ruta de los suyos señalando que “al final creo que lo que tenemos en cuenta es estar en nuestro nivel, ir a por el partido y tratar de hacer un muy buen trabajo que nos dé la posibilidad de clasificar porque no sabemos especular, nunca hemos especulado”. Nada de plantear otro escenario que no sea marcar.

“El equipo tiene muchísima confianza, porque la situación es muy favorable y jugamos por todos los títulos. Está en nuestras manos y depende de nosotros, así que estamos tranquilos”, declamó para defender la vigencia ganadora de sus compañeros y cerrar filas: “Si llegamos a esta altura de temporada con cosas positivas es porque hicimos buen trabajo”. Paso, entonces, el Jefecito a dibujar la denuncia de una presunta persecución sobre sus huestes. “Hay un diagnóstico futbolístico y otro resultadista, porque en Villarreal empatamos por veinte minutos malos, contra el Madrid les dimos la oportunidad de darle la vuelta al partido, contra el Atlético hicimos una de las mejores segundas partes de la temporada y en Anoeta tuvimos situaciones lógicas para haber sacado algo más".

De vuelta al enfrentamiento de este miércoles, el motor de la albiceleste significó que “un equipo como el Atlético me da respeto, porque todo lo que hace lo hace muy bien y lo tiene muy claro, por eso lleva tanto tiempo compitiendo y todo lo que ha conseguido se lo ha ganado a pulso”. “Le tenemos muchísimo respeto, como ellos nos tienen respeto a nosotros, pero somos dos equipos con ideas diferentes aunque su filosofía la hacen muy bien”, comentó el pulmón argento, que sin embargo ‘hurto’ el lema colchonero que reza ‘nunca dejes de creer’, para uniformarlo de azulgrana antes de despedirse e inyectar su voluntad en el devenir de pre-partido: “Eso no es solo para el Atlético, también es para nosotros, porque en ningún momento dejamos de creer -frase, esta, que publicó Messi en una de sus redes sociales, como reclamo de autoría catalana-, pero las palabras hay que rellenarlas con hechos, ya que por sí solas están vacías y mañana trataremos de rellenar todas esas palabras con hechos”, finalizó uno de los encargados de sostener las llagas que emergen, de tanto en tanto, a la espalda de la medular barcelonesa.

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