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del 10 al 12 de julio en zaragoza

La Santa Sede organiza en la Expo de Zaragoza un congreso sobre el hombre y la naturaleza

miércoles 11 de junio de 2008, 10:59h
Así lo señaló hoy el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, al presentar el congreso internacional "La cuestión ecológica: la vida del hombre en el mundo" en una rueda de prensa a la que llegó con unos veinte minutos de retraso al tener problemas para entrar en el recinto por no estar acreditado para la Expo, algo que él mismo reveló al pedir perdón por la incidencia.

Este evento, que será abierto por el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz" de Ciudad del Vaticano, es la actividad principal del pabellón de la Santa Sede en la Expo y se celebrará en la Sala CAI Luzán, del Paseo Independencia de Zaragoza en el marco de la Tribuna del Agua.

El congreso está dividido en tres días y tres temáticas, "La relación del hombre con el mundo", "Ecología de la naturaleza: el mundo como realidad ética para el hombre" y "Ecología humana: el cuidado del hombre en su vida natural".

Cada uno de estos días cuenta con la participación de dos destacados ponentes, entre ellos el catedrático Giovanni Salmeri, de la Universidad italiana La Sapienza, o los profesores Carmelo Vigna, de la Universidad de Venecia, y Rafael Alvira Domínguez, de la de Navarra.

Además se impartirán trece comunicaciones a cargo de profesores como Cleetus Padinjarenedumparambil, de la India, o Samir Khalil Samir, del Líbano, o Helmut Tuerk, juez del Tribunal Internacional para el Derecho del Mar.

Según Ureña, el congreso se centra en la naturaleza que "tiene una esencia, un ser propio que hay que respetar", una frase que, agregó, define algo totalmente contrario a la posición de la modernidad filosófica y científica respecto de la naturaleza.

Asimismo, se debatirá sobre el respeto del ser del hombre y el respeto de la naturaleza, de la que el hombre no es el dueño absoluto, agregó el arzobispo de Zaragoza.

La naturaleza presenta una dimensión ética en sí misma y hay que respetarla, afirmó, y agregó que el hombre no es un producto de la naturaleza hasta el punto de que su ser se agote en ella ni debe ser un manipulador de la misma hasta el punto de querer cambiarla.