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TIRO CON ARCO

Pablo Iglesias y el número de muertos bajo la lluvia morada

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 24 de abril de 2016, 20:26h
Me dicen que para escribir buenas columnas tengo que llevar vida de columnista. No sé qué será eso, pero intuyo que tiene que ver con el desmelene. Julio Camba decía que todo el dinero que cobraba por las columnas se le iba en vivir para volver a escribir una nueva columna. Julio Camba empezó de anarquista y terminó sus días en una habitación del Palace, en Madrid, donde se alojó durante 13 años, dicen que todo pagado por Juan March. Escribió en España, en Portugal, en Alemania, en Francia, en Inglaterra y en los Estados Unidos. Siempre opinó que la felicidad consistía en no tener que escribir.

Ahora que Iglesias quiere meter en cintura al gremio, o más bien incorporarlo a la lucha de clases –Karl Marx fue periodista, no olvidemos-, me acuerdo de una columna de Julio Camba sobre el “sabotaje periodístico”, a fin de que los plumillas puedan protestar o hacer como que protestan. “Se ha dicho que hasta ahora los periodistas madrileños no habían empleado contra sus empresas ningún procedimiento revolucionario, y esto es inexacto”, arranca el gran Camba. Y a continuación, describe el método de boicot. Corrían los tiempos de la guerra ruso-japonesa, y los redactores, descontentos con su salario, perjudicaban al diario quitándole un cero a la cifra de los muertos: “Mientras los demás diarios, a la hora del desayuno, les servían cuatrocientos o quinientos cadáveres a sus lectores, el diario saboteado sólo les servía a los suyos cuarenta o cincuenta. La diferencia era enorme. Toda la prensa nos ganaba en interés y emoción”.

Cuando el pobre dueño de aquel diario vio que se iba a la quiebra, comenzó a pagar a sus empleados: “Durante varias semanas, en vez de suprimir, le añadíamos un cero a toda cifra de muertos. Fue un éxito formidable”.

Digo que Pablo Iglesias quiere meternos en la lucha de clases porque el otro día insinuó que éramos unos lacayos de la casta y comenzó su ataque por el reportero, por la infantería de este negociado. De hecho, se refirió a uno en concreto.

Este mismo domingo, el reportero supuestamente agraviado daba por zanjada la polémica. Iba a cubrir la ‘Fiesta de la primavera’ (sic) de Podemos y se hacía eco en Twitter de los chistes de Pablo Iglesias. Brillaba el sol, sonaban los ‘sí se puede’ y, como colofón, Purple Rain –lluvia morada- de Prince, que se ha muerto esta misma semana, se convertía en el himno de la precampaña de Podemos para las próximas elecciones. El diario señalado por Iglesias no sólo no lo censuraba, sino que lo retransmitía en directo. Y yo, viéndolo. Supongo que a esto se refieren con llevar vida de columnista.
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