Juan Ponce de León ha pasado a la historia como el primer europeo en pisar el territorio de los Estados Unidos. Era originario del pueblo de Santervás de Campos, en Valladolid, y viajó con Cristóbal Colón en su segundo viaje, la expedición de diecisiete naves que llevaron a las Américas los rudimentos de la colonización española.
Pronto se hizo notar como pacificador de las regiones antillanas, y en 1503 recibió el título de gobernador de Puerto Rico, donde fundó una población que andando el tiempo sería llamada San Juan. Mas pronto aflorarían fuertes diferencias con los descendientes del Almirante, encabezados por Diego Colón, que pretendían la hegemonía sobre el Nuevo Mundo y sus riquezas recién alumbradas.
Así las cosas, decide poner tierra por medio y apartarse de la influencia de los Colón, solicitando de la Corona licencia para colonizar una tierra al norte de Puerto Rico, la llamadaTierra de Bímini, que había sido avistada en el primer viaje de Colón, y que según decían algunos era mucho más grande y prometedora que las Antillas. Y Fernando el Católico, que deseaba reducir la influencia de los Colón, le concede el permiso.
Zarpa en 1513 de Puerto Rico y arriba a Bímini el 2 de abril, desembarcando y bautizando la tierra con un nombre que hará fortuna: Florida, así llamada no por su exuberancia como se cree, sino sobre todo por haber sido descubierta el día de la Pascua Florida.
Enseguida se hará patente lo que será la constante de la región: la ferocidad de los nativos, que reciben a los expedicionarios con una rociada de flechas, y les obligan a embarcar de nuevo y recorrer la costa, haciendo un nuevo e importante descubrimiento para las navegaciones posteriores: la Corriente del Golfo.
Tras percatarse de que en efecto la tierra es grande y promisoria, regresa a Puerto Rico y viaja a España para informar al rey Fernando de sus descubrimientos y solicitar títulos sobre las tierras descubiertas y licencia para colonizarlas. Esta vez viaja con el nombramiento de Adelantado de la Florida, y con el encargo de colonizar la tierra recién descubierta.
Pero la muerte de su esposa y los cuidados que debe proveer a sus hijas retrasan durante seis años la partida a La Florida. Cuando lo hace es ya casi un anciano, y cuenta la leyenda que lo hizo porque había oído hablar de un manantial que “tornaba jóvenes a los viejos”, el famoso mito de la Fuente de la eterna juventud.
Así, parte en 1521 de Puerto Rico en este su segundo viaje, con 200 hombres, religiosos y caballos, además de aperos, herramientas y semillas para asentar la colonización. Pero la recepción de los nativos será pareja a la anterior: al poco de poner el pie cerca de lo que hoy es la bahía de Tampa, son fieramente atacados por los indios Calusa, con tal violencia que mueren todos los soldados excepto siete.
El propio Ponce de León es herido por una de las flechas de los Calusa, disparadas con tanta fuerza que atravesaban los cuerpos de parte a parte. En estado grave, decide embarcar con los hombres que restan vivos y poner rumbo a Cuba, donde fallece al poco de su llegada, a los sesenta años de edad.

Cerca de San Agustín existe este diorama, en el que Ponce de León aparece contemplando la Fuente de la eterna juventud.
Sus restos fueron trasladados a Puerto Rico, donde descansan en la catedral de San Juan. Para la historia ha quedado el honor de ser el primer europeo en poner su huella en los Estados Unidos, en descubrir la Corriente del Golfo y en bautizar la Tierra de Bímini como La Florida. Pero para el imaginario popular, el nombre de Ponce de León, muy famoso en los Estados Unidos, se halla asociado al de ser el perseguidor de una quimera, la Fuente de la eterna juventud. No hay constancia de que tal fuente existiera, pero investigadores norteamericanos han identificado el actual balneario de Warm Mineral Springs, en Tampa, como el supuesto manantial de que hablaron los nativos floridanos, y que según la leyenda habría llegado a oídos de Ponce de León, siendo su verdadero acicate para retornar a La Florida, cuando ya anciano deseaba recobrar el impulso perdido de la juventud.