Llega al Teatro Real la última ópera compuesta por el italiano Vincenzo Bellini en una producción con dirección escénica de Emilio Sagi y musical de Evelino Pidò, de la que se ofrecerán diez funciones entre los días 4 y 24 de julio.
Coincidiendo con la celebración de la Semana de la Ópera, el coliseo madrileño acoge la que es, según palabras de su director artístico Joan Matabosch, una de las óperas más ligadas a la historia del teatro y que merece una defensa a ultranza ya que se trata de una “obra maravillosa”. Con todos los tópicos propios del romanticismo, ha reconocido Matabosch, pero también con las concesiones que los compositores de la época tenían que realizar para enfrentarse al exigente público francés. Y es que para el melódico Vincenzo Bellini, I Puritani iba a significar su debut en París - de la mano, además, del gran Rossini – y, por lo tanto, un reto que tardó casi un año en llevar a buen término. I Puritani está considerada, por otra parte, una especie de testamento musical del compositor italiano que murió pocos meses después de su estreno parisino el 24 de enero de 1850. Para Emilio Sagi, responsable de la escena de esta nueva producción del Teatro Real en coproducción con el Teatro Municipal de Santiago de Chile, el punto de partida de su propuesta fue el de su poderosa música.
El director escénico ha explicado durante la rueda de prensa de este miércoles en el teatro de la Plaza de Oriente, que Carlo Pepoli, libretista de la obra, se basó en la novela Old Mortality del escritor inglés Walter Scott, buen narrador pero que no profundizaba en el trasfondo social ni en el perfil psicológico de los personajes, mientras que la música resulta en extremo poderosa, extraordinaria, hipnótica. Incluso, ha dicho Sagi, visionaria. De un romanticismo exhaustivo llevado al extremo. Por eso, su premisa a la hora de abordar su trabajo fue contar con intérpretes entregados a ese romanticismo a ultranza y así se muestran los dos repartos encabezados por los tenores Javier Camarena y Celso Albelo, las sopranos Diana Damrau y Venera Gimadieva, los barítonos Ludovic Tezier, George Petean y Damiano Salerno y los bajos Nicolas Testé y Roberto Tagliavini.
El director de escena, por otra parte, se aleja en esta producción de una versión realista del libreto para centrarse en el mundo abstracto de la ensoñación y los sentimientos. En este mundo onírico, retratado en blanco y negro, salpicado de elementos abstractos, se prescinde del color precisamente para alejar la realidad, ya que como dijo Tennessee Williams, a quien ha citado Sagi, “en el teatro no busco el realismo, sino la magia. Por su parte, el maestro Evelino Pidò, que estará al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, ha querido destacar que Bellini, además de estar considerado en todo el mundo como el rey de la melodía – que lo es -, fue autor de los recitativos más difíciles. Unos recitativos que requieren, ha asegurado, de cantantes con grandes voces, pero sobre todo capaces de trabajar en ellos con profundidad ya que son la esencia de la música y del teatro.
El 14 de julio, y dentro de la citada Semana de la Ópera, el Real volverá a llevar lo que ocurre en su escenario – como ya hizo la pasada temporada con La Traviata – a calles y plazas de toda España, incluidos pequeños municipios que han mostrado su interés por asistir en directo a la función de ese día de I Puritani. Más de 30 provincias españolas instalarán pantallas para ver la obra de Bellini y fuera de nuestro país, podrá verse en México, Chile, Colombia y Venezuela. Una retransmisión que en Madrid podrá seguirse en directo no solo en la ya tradicional pantalla gigante instalada en la fachada de la Plaza de Oriente, sino también en otros espacios culturales como el
Museo del Prado y el
Museo Reina Sofía.