www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MACGUFFIN

La política del as en la manga

Laura Crespo
x
lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
martes 02 de agosto de 2016, 19:49h

“Qué calor”, han captado los micrófonos de la prensa mientras Mariano Rajoy y Pedro Sánchez posaban para los fotógrafos antes de la reunión que han mantenido este martes. Un adelanto de la ristra de obviedades con las que uno y otro han construido su discurso en las ruedas de prensa posteriores al encuentro. Que si unas terceras elecciones serían un disparate, que si la izquierda y la derecha son cosas distintas. Vamos, que de nada ha servido la charla, salvo para reforzar lo socorrido de las conversaciones de ascensor.

Se veía venir, claro. Pero siempre queda la esperanza de que alguno suelte un bombazo ante los periodistas que nos ponga patas arriba la redacción y haga la mañana más interesante. Lástima de titulares previsibles.

Y aún así, sigo esperando que alguno de los representantes políticos de casi 47 millones de personas tenga un as escondido en la manga que, por esto de que la política no es del todo transparente, se esté reservando para el momento preciso. Porque a ninguno le interesan unas terceras elecciones y, salvo el gesto resignado mientras deambulan por los pasillos del Congreso, la Zarzuela y la Moncloa, todos parecen demasiado cómodos en sus aparentemente enrocadas posiciones.

A Rajoy le ha funcionado bien la estrategia del inmovilismo. Hacer la zarigüella tras al 20D le sirvió para salir reforzado en junio. Pero ahora, a diferencia de entonces y a pesar de que la situación matemática no es sustancialmente distinta, ha aceptado el encargo del Rey. Con la cláusula especial de que aún no ha decidido si se presentará finalmente a la investidura, probablemente esperando a asegurarse un ‘sí’ –adelantado o no públicamente- de Ciudadanos en segunda votación. Y de Rivera se puede uno esperar cualquier cosa. En este momento, parece que la cabeza de Rajoy es su condición, supongo que más como símbolo o demostración de fuerza que como voluntad verdadera de abanderar la regeneración de la derecha neoliberal española, sobre todo después de la imputación del PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas. Así que, o los naranjas ceden en sus condiciones y dan su aprobación al actual candidato, o Rajoy, que ya ha dejado claro que quiere gobernar, termina dando un paso atrás. Tampoco ha confirmado que vaya a ir a la investidura. Y aunque la sola mención de un candidato popular alternativo pone de uñas a Génova entera y Rivera ha marcado sus líneas rojas a fuego, no sería la primera vez que donde dije digo, digo Diego.

Porque el ‘sí’ de Ciudadanos parece ser la condición –nunca reconocida en voz alta pero bastante deducible- para la abstención socialista. Hoy Sánchez ha vuelto a pedir “que pacten las derechas”. Casi como un ruego. Una fórmula que le permitiría abstenerse en segunda votación refugiándose en la dignidad del “sentido de Estado”, reclamado a voces por algunos sectores socialistas, y pudiendo culpar a otro de que su histórico adversario político vuelva a disfrutar de la Moncloa. A no ser –y este es el tercer posible as guardado con celo pero negado de puertas para fuera- que Sánchez sí piense proponer una alternativa de Gobierno tras una eventual investidura fallida de Mariano Rajoy.

Piensa mal y acertarás, dicen. La inacción es incomprensible en la situación política en la que nos encontramos. O nuestros políticos tienen unos planes B bien definidos y guardados a buen recaudo –guste o no a los ciudadanos la política estratega- o debemos asumir que tenemos los representantes más irresponsables y con menos imaginación y capacidad resolutiva de la historia.

Laura Crespo

Redactora jefe de El Imparcial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
0 comentarios