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ESCRITO AL RASO

Arrimadas estivales

David Felipe Arranz
martes 02 de agosto de 2016, 20:56h
Actualizado el: 08/03/2016 11:54h

Una señora de San Petersburgo, Ina Lvovna, se ha quejado de que la réplica del David de Michelangelo que se exhibe en la exposición Miguel Ángel. Creación del mundo, en la iglesia luterana de Santa Ana, exhibe sus partes nobles: “¿Cómo ha sido posible poner a este tipo sin pantalones en el centro de la ciudad, cerca de una escuela y una iglesia?”, ya que “paraliza el alma de los niños”. Digamos, señora Lvovna, que el David paraliza el alma de todo el que se detiene unos momentos a admirar su imponente figura; más de una Betsabé se ha enamorado de estos cuatro metros de rey David, instantes antes de lanzarle la piedra al gigante Goliat. Que esto de atizarle a los colosos y salir victorioso pone mucho a las chicas.

Siguen mal avenidos Mariano y Pedro, con un “no” a manera de abismo entre los dos mientras tienen a España entera en un vilo: “en esa operación, en la del reblandecimiento es en la que estoy”, ha dicho a los periodistas el presidente en funciones. Y Pedro “Ps” Sánchez, el hombre traje, ha contestado que “la izquierda no va a apoyar a las derechas”, como si el paradigma del progresismo hispánico fuese patrimonio del derechizado PSOE. Para que cunda el ejemplo se nos ha casado en su Jerez de la Frontera natal la ciudadana Inés Arrimadas, lideresa del partido bisagra o marca blanca, pero no ha contraído nupcias con un ingeniero –que se lleva mucho– ni con un compañero de bandería naranja, sino con un nacionalista, exdiputado de Convergència, mosén Xavier Cima. Con sus ojazos oscuros de rumor político y pestañas muy largas, y ese aire de ciudad sentimentalona y modernísima, Inés es más que un nombre, más que una política, más que una esposa… Es el caudal joven de trajechaqueta, de la chica sofisticada que va al hemiciclo o a la City de Londres con andares y sonrisa de ejecutiva y boca de aceituna roja, que viaja y abre la revista Time en el avión. Y, para qué nos vamos a engañar, el provincianismo cismático de su ahora cónyuge divergente y de buen año pues como que no le pega, sobre todo viendo la foto… Esa cierta rusticidad de él… Tantos besos dados en los pasillos y abultado ya el baúl de los recuerdos, venga ya esa boda, Inés, ahora o nunca, Xavier, amor mío.

Porque el amor todo lo puede, pues es capaz de salvar los roquedales del independentismo y estrechar lazos entre enemigos ideológicos irreconciliables, que en el tálamo nupcial truecan las espadas beligerantes del Parlament por las flechas de Cupido del vino de Jerez: “Doña Inés del alma mía. / Luz de donde el Sol la toma” y todo lo demás. El enlace le ha sentado mal a la cúpula, que no se presentó aduciendo motivos de agenda: el alexitímico Rivera, el fiestero Girauta, el aventurero Nart y el plúmbeo Villegas no se bajaron a Jerez a fumarse el puro con su compi de formación. Así que doña Inés le dijo “te amo” al novio de la barretina con más unción si cabe. Sí estuvo la escritora Marta Rivera, que ha cambiado la pluma por el carné de partido y el carrerón político (la politiquería y la foto con el líder arroja más dividendos que el Premio J&B y todos los güisquis baratos del mundo bebidos con editores planetarios, a lo que se ve).

Así que en medio de la excursión erótico-política a palacio, la suspensión de la vía porno-independentista del Parlament por el Tribunal Constitucional y los bíblicos genitales denunciados por la Rusia luterana, doña Inés va y se nos casa el pasado finde con un secesionista, que la separa de los suyos y se la lleva en el caballo blanco de Lluís Companys por los salones estelados de Puigdemont.

Tras la victoria pírrica de la derecha austericida, llega el bodorrio de Arrimadas como un amor nerudiano y cobrizo. Doña Inés es mar, monte y sol agosteño con su catalán ebrio de amor… y de autodeterminación cogido del brazo. Con pasión o sin ella, con éxito o sin él, todos estos son intentos, amagos, arrimadas estivales. Así que antes de irnos a la playa todos esperamos los pellizcos en el culo y el beso entre Mariano y Pedro. De tornillo, a ser posible. Por aquello de los “likes”, el bullicio general de la plebe y porque queremos azulearnos ya en el Atlántico, please.

@DavidFelipe1975
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