Napoleón y Sarkozy
Jordi Canal
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jcanalelimparciales/7/1/7/19
lunes 16 de junio de 2008, 22:23h
Uno de los libros de historia más interesantes publicados en 2008 en Francia es, sin duda alguna, Le Dix-Huit Brumaire, de Patrice Gueniffey. Este autor había escrito ya, en 1993, un amplio estudio sobre la Revolución francesa y las elecciones y otro, en 2000, sobre el Terror y la violencia revolucionaria. Se trata de obras excepcionales en el panorama, marcado por la escasez de aportaciones originales, de la historiografía de la Revolución francesa tras los fastos del Bicentenario. Gueniffey, discípulo de François Furet, está preparando en la actualidad una gran biografía de Napoleón. En Le Dix-Huit Brumaire, en concreto, nos ofrece una inteligente aproximación al significado de esta fecha en la historia francesa.
En el último número de Le Point se incluye una entrevista a Gueniffey sobre su última obra. La semana anterior había visto la luz otra en L’Express y, hace algún tiempo, Mona Ozouf le había dedicado un comentario en Le Nouvel Observateur. Las alusiones de Gueniffey a la permanencia en la universidad francesa de los valores menos liberales de la izquierda y a la presencia del espíritu “sans-culotte”, alimentado por la envidia y el resentimiento, en buen número de los actuales movimientos sociales resultan de notable interés. Las referencias a De Gaulle, al legado revolucionario o al debate sobre si Bonaparte continúa la obra de 1789 son, asimismo, apasionantes.
Me interesa ahora, sin embargo, la respuesta de Patrice Gueniffey a una pregunta tópica y típica en los últimos meses en Francia: ¿pueden compararse -o, incluso, identificarse- el sarkozismo y el bonapartismo, Nicolas Sarkozy y Napoleón Bonaparte? La comparación es, simplemente, sostiene Gueniffey, absurda. Tan absurda -me permito añadir- como otras comparaciones históricas que los medios de comunicación y algunos comentaristas políticos hacen con altas dosis de desparpajo y falta de rigor. Tan frecuente, en cualquier caso, que acaba por parecernos normal. Los historiadores tenemos la obligación, pienso, como hace Gueniffey, de decirlo y recordarlo.
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Historiador
JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París
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