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TRIBUNA

Democracia o Gritocracia

Antonio Barnés Vázquez
domingo 28 de agosto de 2016, 20:04h

Democracia, como todo el mundo sabe, significa “gobierno del pueblo”. Pero el concepto pueblo es una entelequia (cosa irreal) y las entelequias no gobiernan. Más exacto sería hablar de “gobierno de los ciudadanos”. Mas sucede que, en cualquier régimen de gobierno, nunca gobiernan “los ciudadanos”, sino una parte de ellos. Por eso, Ronald Syme, brillante historiador de Roma, afirmaba que todo sistema de gobierno es oligárquico (gobierno de unos pocos), “se llame como se llame”.

Suele decirse que, en democracia, gobiernan los elegidos por la mayoría, y que estos hacen lo que la mayoría quiere. El concepto mayoría es problemático, y afirmar que esa mayoría posea “una voluntad” es más problemático todavía. Conocer la voluntad de una persona singular es complicado, teniendo en cuenta además que la voluntad suele estar embadurnada, cuando no neutralizada, por errores y emociones. Cuánto más difícil es conocer “la” voluntad de la mayoría social. Está claro, empero, que si fulano obtiene la mayor parte de los sufragios, tal fulano gobernará con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos. Otra cosa es que fulano haga lo que esa mayoría quiere que haga, (en el supuesto de que quepa saber lo que una mayoría quiere).

Lo que de hecho suele suceder no es tanto que se haga lo que quiere la mayoría, sino que se hace lo que quiere una minoría, una oligarquía. Por ejemplo, la ideología de género no ha sido demandada por una mayoría, sino promovida por una camarilla que rodeaba a Zapatero y que le conminaba a imponerla. Más adelante, la imposición de la camarilla ha sido aceptada con espíritu de obediencia por el Partido Popular. Y es que el camino “desde la oligarquía a la ciudadanía” es la vía normal para las normas y aún para muchas costumbres.

Otro ejemplo. Los antitaurinos constituyen una minoría social. Al menos, el partido que mejor puede representar sus tesis, el Partido Animalista, carece de representación parlamentaria. Sin embargo, sus posiciones son percibidas por no pocos como una marea invasiva destinada a imponerse. Pero, ¿no es la democracia el gobierno de las mayorías? ¿No estamos ante ecologistas y animalistas sin representaciones parlamentarias? A mi juicio, la democracia, sustentada en una ilusoria mayoría social es, en realidad, una gritocracia, régimen donde se impone el que más grita, el que más vocifera, el que más habla, el que más mensajes coloca en las redes sociales. Y los sesudos racionalistas que afirman que el miedo está en la base de la creencia religiosa se equivocan: en realidad, el miedo está en la base de casi todas las conductas humanas, sean personales o sociales. 200 mensajes vejatorios contra un torero muerto se atienden como un gran acontecimiento, cuando el resto de españoles ‒46.524.743, para ser exactos‒ no han vejado al torero. Pero esos 200 gritos en forma de tweet se perciben muy amenazantes. Y es que el grito da miedo (máxime si posee un contenido amedrentador, claro) La Revolución francesa fue obra de un grupo de burgueses; y la Revolución soviética, de un grupo de bolcheviques: no fueron revoluciones de mayorías sociales.

No digo que este proceso real de la gobernanza sea bueno o malo. Digo que es. Y creo que el principal problema que se plantea no es el hecho de que la mayor parte de las políticas responda a una suerte de dictadura de minorías, sino que, siendo así las cosas, se crea, ilusamente, que porque un régimen se autodenomine democrático, gobierna realmente “la mayoría”.

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