América Latina: Mirando a Asia
miércoles 18 de junio de 2008, 20:07h
Sumergidos como estamos en una crisis global, es frecuente que seamos incapaces de mirar nuestro alrededor para observar detenidamente cuáles son las oportunidades de negocio que se abren ante nuestros ojos. Las economías tradicionales se van a ver obligadas a replantearse las reglas de juego, mientras que las emergentes, entre las que destacan las latinoamericanas, se enfrentan a un desafío que, si saben abordar con inteligencia, puede ayudarles a dar el gran salto hacia una consolidación definitiva como potencias mundiales. China e India se perfilan como los dos grandes ‘monstruos’ que en un futuro regirán la economía mundial. Es por ello que la región latinoamericana ha de recortar las enormes distancias, tanto geográficas como sociales, que le separan de los dos gigantes asiáticos.
La entrada de China e India en el mercado latinoamericano ya es un hecho. Asia es el tercer motor económico de América Latina, recortando distancias a marchas forzadas respecto a Estados Unidos y Europa, hasta ahora los inversores tradicionales. La cuestión es ¿la entrada de Asia en su mercado perjudica o beneficia a los países latinoamericanos? ¿China e India han de verse como meros competidores o, sin embargo, pueden acabar convirtiéndose en importantes focos de oportunidades? A priori, la primera impresión es negativa. Uno de los grandes problemas de gran parte de los países latinoamericanos es la falta de infraestructuras, lo que perjudica notablemente su competitividad en sus exportaciones, respecto a China o India. Países como México han visto como su cuota de exportaciones caía casi un 10%. A pesar de ello, si profundizamos más en la cuestión, nos daremos cuenta de que los factores positivos superan con creces a los negativos. Según datos de la OCDE, salvo el caso de México, el resto de los países latinoamericanos, entre los que se encuentran Bolivia, Venezuela o Paraguay, van a verse mucho menos expuestos a la competencia asiática. No sólo eso, la mayor parte de América Latina se ha convertido en una importante exportadora de China e India. Al aumentar su nivel adquisitivo, la población de estos países está modificando su dieta, consumiendo más carne y otros productos de los que América Latina tiene excedente. En otras palabras, la región latinoamericana se encuentra en una posición envidiable para regular los precios y sacar beneficio de una situación novedosa y profundamente favorable.
Dicho esto, no hay que caer en la trampa de limitar sus exportaciones a sus recursos naturales. El desafío que se plantea es avanzar más allá de este papel de surtidor de materia prima, de forma que los intercambios comerciales con ambos países se cualifiquen y contribuyan a fomentar la innovación y competitividad de la región. Los países latinoamericanos tienen mucho más que ofrecer y, por su parte, China e India tienen una gran demanda de otro tipo de productos, además de los alimentarios. Para poder afrontar estos retos, hará falta invertir en infraestructuras e innovación y no caer en la tentación de optar por la solución fácil de limitarse a las materias primas.