Nunca he sido amigo de teorías conspirativas de la historia. Nunca he creído las cosas truculentas que cuentan sobre los servicios secretos de la policía española, es decir, el llamado CNI. Nunca he creído que pueda analizarse la vida política española a través del submundo político. Sin embargo, he tenido una visión que me ha hecho dudar de mis viejas convicciones intelectuales y morales. Me parece que el domingo pasado me caí del caballo, mientras veía el telediario de las tres de la tarde de RTVE. No hubo ni una sola noticia política dedicada a España. Inaudito. Pero real, porque lo vi. Yo pensé que eso solo pasaba en países donde todos los medios de comunicación están controlados por el poder, por ejemplo, Rusia o China.
Pero, por desgracia, eso también pasa en España. ¿Estarán controlados también aquí todos los medios de comunicación por el Gobierno? Esta cuestión no sabría responderla a ciencia cierta, pero el simple hecho de formularla es inquietante. Cuando una sociedad, o mejor, ciento de individuos de esa sociedad empiezan a hacerse este tipo de preguntas, la cosa no solo es inquietante sino preocupante. A uno se le revuelve el estómago solo de pensar que la selección de noticias, el modo de narrarlas, la forma de interpretarlas y, en fin, el modo de discutirlas en los debates radiofónicos y televisivos, no son solo asuntos de exclusiva incumbencia de los profesionales de la comunicación, sino que también dependen del Gobierno de España. Terrible.
Son muchos ya los periodistas que piensan que los medios de comunicación están infectados por la política gubernamental. Pero son muchos más lo que callan ante lo que está sucediendo, entre otros motivos, porque no tienen medio alguno para denunciarlo... Es como si hubiera un submundo político, un subsuelo lleno de horror y perversidad, que controla hasta nuestra capacidad de denunciar lo que está sucediendo. Todo se hace, naturalmente, con la limpieza propia del criminal de guante blanco, pero debajo está el trabajo sucio, exactamente, ese que impide a los profesionales de un medio de comunicación dar una sola noticia política de la vida española. Algo muy serio tiene que estar sucediendo en España, cuando puede prescindirse de noticias políticas españolas en el telediario más importante del país.
Si a lo ya visto, añado lo que oigo y leo en medios con poca capacidad para llegar a los millones y millones de espectadores de las grandes cadenas, entonces la situación es desesperante. Por ejemplo, he leído que los Pujol jamás irán a la cárcel porque han sobornado a las personas más insospechadas, entre las que se encuentran los que ocupan y han ocupado altas magistraturas. En fin, he escuchado y leído tantas cosas que dan miedo…Y, además, esto, la cosa del submundo, no tiene viso de acabar pronto. Esto puede durar lo que no está en los escritos, porque los responsables del submundo político, ese subsuelo obscuro de la política que impide que veinte personas “relevantes” del país vayan a la cárcel, mantiene el tinglado político. Entiendo por tal el tinglado institucional que no hace una correcta separación entre el poder, la ley y el saber. El poderoso de turno impone su ley que identifica con la sabiduría. Eso se llama totalitarismo: confusión del poder con la ley y con el conocimiento. Es la otra cara del sistema político. Es la parte oscura que mantiene en vilo nuestro pobre sistema democrático.