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ESCRITO AL RASO

Los Estados Unidos hacen “trumping”

David Felipe Arranz
lunes 14 de noviembre de 2016, 20:09h

Este fin de semana, el flamante presidente electo de los Estados Unidos Donald Trump,showman y businessman que de andar a gatas da ahora sus primeros pasos en el mundo de la política, ha asegurado a la periodista Lesley Stahl en el mítico “Sesenta segundos” de la CBS que promete “echar del país o encarcelar a todos los que tienen antecedentes criminales, traficantes de drogas, miembros de bandas, probablemente dos millones, podrían ser hasta tres millones. Los vamos a sacar del país. Están aquí ilegalmente”. Echamos de menos a Mike Wallace, que estás en los cielos, porque seguro que le hubiese preguntado por aquel vídeo que grabó el periodista de la NBC Billy Bush en 2005 y en el que Trump se jactaba de acosar a las mujeres y de flirtear con ellas como si se tratase de prostitutas y pudiese hacer con ellas “cualquier cosa. Cogerlas por el coño”. La elegancia de este hombre no conoce límites.

Trump es un hombre confuso, incomprensible, contradictorio… Hasta podría decirse que aberrante. Pero precisamente los problemas mentales y éticos de Trump, difíciles de explayar, son los mismos males de los que adolece la sociedad estadounidense y que la burocracia de Obama ha alimentado. De los once millones de indocumentados que prometía deportar, ante las cámaras de la CBS baja Trump la cifra a tres… específicamente bajo el signo del crimen, dice, se encuentran los que serán expulsados de las fronteras estadounidenses. ¿Pero qué crímenes, Mr. Trump? ¿Incluye crímenes menores? “Build the wall!” se ha convertido en el grito de guerra de sus partidarios en relación al prometido muro de 2.000 millas que iba a levantar en la frontera con México y que el país azteca supuestamente pagaría. Ahora varios de sus tramos se van a convertir en una cerca. Amenazó con nombrar un fiscal especial para que se dedicase de forma exclusiva a investigar a Hilaria. Ahora tanto Clinton como su familia “son buenas personas”. Trump encarna al esquema general de toda Administración, esa máquina de carne picada que amenaza al débil ciudadano, el mismo que la alimenta y que acaba enfangado y asesinado por el aparato, por el rodillo, por la secular tortura de los gobernantes, da igual de qué signo sean.

La humanidad ha modulado a ese hombre escandaloso, un alienígena del espíritu que plantea un salvajismo atractivo y cachondo, machista y xenófobo que gusta mucho porque exhibe ese primitivismo nativo de los primeros colonos; un destacado miembro de la plutocracia que se ha pasado media vida en la tele prometiendo cosas y anunciando otras; y el corazón estadounidense ha palpitado más fuerte oyendo a la familia Trump y viendo a Melania con sus ojos rasgados y sus modelitos salir a darles a los hijos de John Wayne el mitin-plagio, esa first lady eslovena que le copió el discursito a la dulce Michelle y se quedó tan ancha.

El elegido como jefe de gabinete y mano derecha del presidente ha sido Reince Preibus, el presidente del Comité Nacional Republicano desde 2011 y un hombre que conoce como nadie los resortes del Poder: su objetivo, “crear una economía que funcione para todos, reforzamos la frontera, derogamos y reemplazamos Obamacare y destruimos el terrorismo islámico radical”. Sus funciones son fundamentalmente tres: seleccionar y supervisar el trabajo del personal del equipo más cercano al presidente en la Casa Blanca, llevar la agenda diaria del presidente y decidir quién tiene acceso a él. Hace falta ser atrevido y exhibir el cuerpo serrano vomitando eufórico toda suerte de despropósitos, atacar a las minorías étnicas y a las mujeres. Y no contento con eso, se ha reunido con el kafkiano impulsor del Brexit, Nigel Farage –que ya era nadie, nada, polvo–, irritando de paso a la primera ministra Theresa May.

Y como consejero principal se presenta el extremista talludito Steve Bannon, su jefe de campaña, ex oficial naval, antiguo financiero del departamento de Mergers & Acquisitions de Goldman Sachs y presidente de Breitbart, digital ultraconservador y vocero del movimiento neoderechista Alt-Right, un grupo heterogéneo de descontentos creado por el filósofo ultraconservador Paul Gottfried en 2008 como respuesta a la elección de Barack Obama, aficionado en las redes a crear polémicas y en cuyas filas militan estudiantes universitarios, burócratas aburridos, programadores informáticos, delirantes creadores de “memes”, neonazis y otros grupos racistas. Bannon lo tiene todo.

Gracias a la política belicista, soberbia, corrupta y despiadada de Hilaria, que pasó como un rodillopor encima del venerable Bernie Sanders, Estados Unidos se dispone a practicar un nuevo deporte, el de la demagogia, el “trumping”. Más claro, agua de los ríos de las Montañas Rocosas. La “libertad suficiente”, ni es libertad… ni suficiente.

Twitter: @dfarranz

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