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entrevista

Sylvester Stallone: "Rocky me ha enseñado a no tener miedo, a arriesgar y a salir a flote"

sábado 21 de junio de 2008, 23:14h
¿Ante qué Stallone me encuentro tres décadas después?
Ante un hombre mayor, más lento, familiar, padre orgulloso, marido enamorado...y mucho más sabio.

¿Le sigue “marcando” la sombra de "Rocky"
Sin duda alguna. Es tan alargada que sigue en mi vida personal. Cuando nos planteamos rodar esa última entrega, en lugar de escribir un guión nuevo decidí humanizar el personaje, meterme en él. El resultado es una película autobiográfica, muy intima y muy personal.


¿El personaje ha anulado a la persona?
Ojalá hubiera sido siempre como Rocky. Él era un hombre humilde, tierno y bondadoso. A mí el éxito me envaneció y me convirtió, durante algún tiempo, en un hombre arrogante y orgulloso. Cuanto más me alejaba de él, la gente se sentía más decepcionada conmigo.

¿Qué virtudes se han intercambiado?
Sylvester le dio a Rocky una voz, una razón de vida, un motivo para existir, pero él a mí me dio mucho más, porque te aseguro que yo no sería nadie sin él. Es un personaje asombroso que aún hoy, a mis ya cumplidos 60 años, ha venido a ayudarme.

¿Se siente a gusto viviendo en la piel de una leyenda?
Yo no me considero como tal. Es maravilloso que se te considere un hombre que representa algo importante para la gente. Yo he tenido una vida dura, salí de la nada y me labré mi futuro. Tal vez por ello, Rocky ha sido siempre mi inspiración. Somos almas gemelas. Él me ha enseñado a no tener miedo, a arriesgar, a salir a flote...


¿Saben sus hijos que tienen un padre que es historia del cine?
No, realmente no. Hasta ahora, mis hijas pequeñas creían que era jugador de golf. Ahora creen que soy boxeador, pero no actor. Cuando llego a casa me tararean la canción de la película y me empiezan a dar puñetazos sin parar. Les divierte que esquive sus golpes y les devuelva alguno que otro.

¿A través de ellas está reviviendo su infancia?
No que quepa la menor duda. Con mi primera familia no fui ni buen marido, ni buen padre porque estaba más preocupado de mis trabajo y del éxito, que de dar calidad de vida a los míos. Cuando quise dedicarme a ellos, ya habían crecido y hacían sus vidas.


¿Ahora es distinto?
La vida me está dando una segunda oportunidad. Sé que suena romántico, pero el tesoro más grande que uno puede tener es una familia. Afortunadamente me dí cuenta a tiempo y ahora disfruto de una estabilidad emocional con Jennifer y las niñas, que no cambiaría por nada del mundo. Sólo la falta de salud me puede apartar de su lado.

¿Se ven sus películas en casa?
No sabes el pudor que me da pero algunas se ven. A mis hijas les gustan todas mis películas malas (risas) Hace tiempo quise que vieran "Rambo" pero tuve que quitarla. Se pusieron histéricas porque pensaban que íban a matar a su papá.

¿La fama crea adicción?
Es una drogra. La fama es peor que la heroína, peor que el opio. Si eres adicto a alguna sustancia, te haces daño sólo a ti mismo, pero, si eres famoso, el daño con tus actitudes se lo puedes hacer a mucha gente, por eso hay que procurar ser siempre un buen ejemplo. La fama hace que la gente creas que eres más importante de lo que realmente debes ser. El actor debe ser humilde y no creer que puede cambiar el mundo.

Tal vez por eso, ¿podría vivir sin este trabajo?
Te aseguro que sí, aunque no es fácil. Tengo compañeros que han llegado a la cima, han tocado el cielo con los dedos y, cuando las cosas no han ido tan bien, se han vuelto locos y han comenzado un camino de autodestrucción. En los últimos diez años, yo he estado apartado del cine. Y he sobrevivido porque, afortunadamente, tengo a mi mujer y a mis hijas con las que disfrutar de sus vivencias.

Aún así, ¿qué le ha dado este trabajo que no ha encontrado, por ejemplo, en la pintura? (es un pintor consagrado y sus cuadros se cotizan al alza)
No hay nada tan poderoso como el cine. Este trabajo me ha dado la oportunidad única de rodar películas, que me sobrevivirán en el tiempo. El cine me ha permitido expresarme a través de personajes impensables. Con ellos he crecido como persona y eso no es fácil de olvidar. Pero hay vida más allá del cine y, como sé que esto no es eterno, tengo otras actividades que llenan mi vida. La pintura es una, como lo es la producción o la dirección de cine. Es una manera de estar ligado a este trabajo, que me ha dado tanto, sin tener que seguir “poniendo la cara”, porque los años pasan factura.



¿Le preocupa el paso de los años?
Lo que tengo miedo es a no cumplirlos, así que mientras los vaya sumando y puedo contarlo. Soy feliz pero no soy un insensato y me miro cada día en el espejo. Mi rostro es el fiel reflejo de la huella que la vida ha ido dejando a su paso.

Es que Rocky ha recibido puñetazos inolvidables.
Y, la mayoría de ellos, eran reales. En el último "Rocky VI", los golpes que recibo son auténticos. Uno de ellos, en el segundo asalto del combate, me caí al suelo. Me quedé noqueado, mareado pero sabía que ese golpe no estaba en el guión, que era un puñetazo extra. En ese momento, entendí perfectamente lo que sienten los boxeadores, cuando reciben esos golpes que los dejan KO.

¿Alguno de ellos le ha dejado “fuera de juego” en tu vida?
Gracias a Dios no. La vida ha sido muy generosa conmigo. A veces he pensado que no merezco todo lo que me ha dado. Ahora, que ya soy mayor y que me doy cuenta que el tiempo pasa muy rápido, quiero sacar todo lo que llevo dentro para que, el día que me muera,pueda hacerlo feliz, completamente vacío porque lo he dado todo, sin nada pendiente que ofrecer. Y creo que lo voy a conseguir, porque en esta segunda oportunidad que la vida me está brindando, soy una buena persona. Y espero tener mi recompensa.