"Jair", comandante de un grupo de miembros de las FARC que se entregaron este lunes a las autoridades colombianos, estrecha su mano con el coronel Oscar López, jefe de Estado Mayor de la Tercera División del Ejército.
Un gesto, que preocupa, y mucho, en el seno de la organización narco-terrorista, se produce después de que siete integrantes del trigésimo frente de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre los que se encontraban dos menores de edad, se entregaran lunes a las tropas del Ejército colombiano, en las instalaciones de la Tercera División en Cali (Colombia).

La muerte de Raúl Reyes y de Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", así como el abandono de la lucha armada por parte de varios dirigentes y numerosos miembros de las FARC en los últimos meses, reflejan claramente el estado de salud de la organización terrorista.
Las divisiones internas que pasan factura a las FARC son cada día más acusadas y están motivadas, en parte, por el estrecho cerco que el Ejército colombiano ha impuesto a la organización bajo las órdenes del presidente Álvaro Uribe.
Del mismo modo, las ventajas legales y judiciales que el Gobierno ha decidido otorgar a los guerrilleros que se entreguen a las autoridades, junto con la precariedad de una vida en la selva en constante tensión, han motivado a decenas de guerrilleros a desvincularse de las FARC y animar a sus antiguos compañeros a tomar la misma disposición.
Los guerrilleros que se han entregado aseguraron que se encontraban cercados por los operativos que realizan las Fuerzas Militares en el sector del Naya al sur-occidente del país, y que dicha presión ha motivado su decisión.
Las FARC cortan el flujo de petróleo
El bombeo de petróleo del oleoducto Caño Limón-Coveñas, el segundo más importante de Colombia, ha quedado paralizado por dos ataques perpetrados por las FARC, que rompieron la tubería y provocaron el derrame del crudo, según informó el domingo una fuente de la empresa estatal Ecopetrol.
El primer ataque, atribuido por las autoridades militares a los rebeldes de las FARC, fue cometido el sábado cerca del pueblo de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, 480 kilómetros al noreste de Bogotá. El segundo de los ataques fue perpetrado ayer cerca del municipio de Arauquita, en el departamento de Arauca.
El oleoducto, de 780 kilómetros de longitud, transporta unos 96.000 barriles al día, que se producen en los campos de Caño Limón, en la frontera con Venezuela. En estos campos y hasta el puerto de Coveñas, en el Mar Caribe, opera la compañía refinadora estadounidense Occidental Petroleum Corp.
Aún no ha sido posible determinar el impacto que estos ataques tendrán sobre la producción en el campo y las exportaciones de crudo.