www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

premio menuhin

José Antonio Abreu quiere estrechar lazos musicales con España

martes 24 de junio de 2008, 21:16h
La Reina Sofía entrega este miércoles el premio Yehudi Menuhin a la Integración de las Artes y la Educación 2008 a José Antonio Abreu. El premio se le adjudicó antes de que lograra el Príncipe de Asturias de la Música 2008, en reconocimiento a su encomiable labor como impulsor del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles (Fesnojiv).

Aprovechando su visita a España por tan felices motivos, Abreu ha ofrecido un encuentro con la prensa en el que ha hablado del buen momento que pasan las orquestas juveniles como motor de integración social y cultural y de su intención de acercar musicalmente a España y América. Abreu ha señalado que en la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en El Salvador, se constituirá un centro destinado a la cooperación iberoamericana en materia musical, como ya se adelantó en la última Cumbre, la de Chile. "La relación entre ambos países, España y Venezuela, debe ser sólida", remarcó.

Así, adelantó la celebración de un concierto de enorme simbolismo en Caracas, que reuniría a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela y la orquesta Escuela Superior Música Reina Sofía, que preside Paloma O' Shea. "Será un gran concierto", pronosticó Abreu.

Música para el desarrollo humano
El premio que recoge el miércoles Abreu lleva el nombre de Yehudi Menuhim, violinista anglosajón defensor de numerosas causas humanitarias, como la creación de una escuela musical, que desarrolló un gran trabajo pedagógico en las zonas marginales de Londres. "Fue un gran amigo de la Reina Sofía, y a su muerte pensamos en crear un premio que encarnara la raíz regeneradora de sus acciones", explicó Paloma O' Shea, presidenta de la Fundación Albéniz y de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que mantiene una gran amistad con el maestro Abreu.

Por eso, Abreu se ha sentido orgulloso de recoger este testigo para convertir "la música en un instrumento de desarrollo humano, de rescate de los pobres, que posibilite un clima de paz, armonía, entendimiento y, por último, el fomento de esa creatividad que todos tenemos dentro y que en la música alcanza su máxima expresión". Un galardón, pues, a la medida del premiado, Abreu que, previsiblemente, tendrá en el futuro premios con su propio nombre, por una dedicación en cuerpo y alma a la cultura musical. De sus orquestas han salido talentos como el joven director Gustavo Dudamel.


José Antonio Abreu, Paloma O' Shea y Vicente Ferrer, de la Fundación Albéniz


Hacia el millón de músicos
La labor de Abreu, que se remonta ya cuarenta años atrás, es para muchos casi divina. "Si esto es un 1% cierto, estamos ante un milagro", lo dice una futura alumna que pasará a engrosar la lista de 275.000 jóvenes alumnos que integran las orquestas infantiles y juveniles que llenan de música los rincones menos pudientes de Venezuela. En este tiempo, se ha generado un auténtico fenómeno cultural y social, en el que se ha dado la oportunidad a miles de muchachos de ilusionarse con la fuerza de la música. "La pobreza genera pobreza", ha señalado Abreu, que se siente orgulloso, no obstante, favorecer las condiciones para que esto cambie. "El niño pobre, desarrollado espiritualmente, adquiere nuevos horizontes en su vida", destaca este compositor y creador de oportunidades musicales.

Así, el futuro de esta hermosa iniciativa pasa por la expansión y aumento del número de jóvenes músicos. "En pocos años debemos llegar al millón", convocó Abreu, quien animó a los profesores musicales a embarcarse en esta aventura, que va mucho más allá de ensayar y dirigir, sino entender y trabajar por el valor integral de la cultura, cuya fuerza siempre conoció Abreu.