Partido gris, de defensa y contragolpe, que se cerró con goleada. Por Diego García

La primera jornada de la segunda vuelta de la Liga condujo al Real Madrid a una situación muy favorable. Antes del duelo que clausuraba la competición dominical se habían concatenado los resbalones, en pleno, de los otros tres perseguidores. Barcelona, Sevilla y Atlético ofrecieron a los merengues la oportunidad de romer la dinámica negativa estadística y de sensaciones generada en 2017. Con un triunfo ante la Real Sociedad aspirante a afianzarse en los puestos que dan derecho a participar en competición europea, el líder ampliaría su ventaja a más de un encuentro, a la espera de jugar su partido aplazado. Quizá por ello, o por incapacidad para localizar soluciones, los madrileños reprodujeron su vertiente menos romántica. Con todo a favor, el Madrid volvió a encontrarse con que su mayor enemigo está en su propio rendimiento.
Zidane volvió a apostar por Benzema y Danilo, con Kovacic en sustitución de las atribuciones de Modric y Lucas Vázquez pegado a la cal. Se trataba, según el guión galo, de sobrevivir a las bajas de Marcelo, de Bale y del croata que tanto estaban lastrando a la fluidez y equilibrio de su sistema. Y el de este domingo no iba a resultar una excepción. En la trinchera rival se desplegó una Real Sociedad desacomplejada, con la intención de mantener el cuero. Para ello Eusebio dejó en el banquillo a Vela, su estrella, y rodeó a la pareja de distribuidores Zurutuza e Illarra con Canales y Juanmi. El desequilibrio de Oyarzabal y la potencia de Wiliam José coronaban una alineación que sufría la baja de Yuri -que hizo debutar a Kevin-.
Ganaría el conjunto donostiarra la pugna por la posesión (54%) y el control del juego en un primer acto terriblemente espeso. Ambos entrenadores amarraron a sus piezas con el fin de no permitir que las virtudes del rival preponderaran. Asi, el minutaje se quemaría con un centrocampismo plomizo, que negaba importancia a las porterías. Había salido mejor un Madrid que fue perdiendo intensidad y el mando a medida que Íñigo Martínez y Canales crecían. Éste último protagonizó el principal vector del envite: Casemiro estaba desasistido y el canterano cántabro surtía de balones, entre líneas, ante la ausencia de marcaje a la espalda de la medular. El Madrid no ejecutaba la presión de forma coordinada y le costaba recuperar balones. Y la Real, que empezó a ganar terreno y estaba mejor colocada en el verde, ahogaba la conexión cortocircuitada entre los interiores y los delanteros merengues. Sólo Kovacic trataba de unir la brecha para esconder la extraordinariamente pobre precisión con balón de Ronaldo y Benzema.

Una falta directa de Wiliam Jose que Navas mandó a córner abrió fuego en el minuto 15. Dos minutos después cabecearía desviado el delantero carioca en una acción de pizarra. Sólo había llegado una vez al área ajena un Madrid incapaz de disimular su endeblez en fase defensiva, con una intesidad de freno de mano echado. Fue por medio del regate de Lucas Vázquez, que retó y venció al novato Kevin y centró para la ausencia de remate. El tenso arranque dictaba demasiado respeto al oponente y una mayor comodidad txuriurdin, con cada vez mejor circulación e iniciativa. Por ello subió líneas la estructura de Zidane en torno al 20 de juego, estrenando ejercicios de presión vehementes y coordinados. Así, con Canales fuera del radar táctico local -probó a Navas en el entretanto desde la frontal-, alcanzaría el puntero a chutar por primera vez en el minuto 32 -disparo desde media distancia muy alejado de tino de Ronaldo -.
Estaba marcando la pauta la Real ante un gigante ya desentendido del debate sobre el dominio de la inercia, pero, cuando el descanso asomaba emergió la pegada del aristócrata. Ronaldo ganó un balón aéreo, descontextualizdo, en la medular. La intermitente clase de Benzema se añadió a la fórmula para ampliar el horizonte del luso, que detectó la incorporacón del incansable motor croata Kovacic. La latente faceta de llegador del balcánico -irresistible en el Inter- se desató para arribar en mano a mano con Rulli. Resolvió con templanza el brete y abrió el marcador ante la incredulidad realista. Se adelantaba en el minuto 38 un Madrid diluido, soso en ataque y tenue en defensa. Su enésimo viaje anárquico, que le volvió a conducir a la merced de su rival, empezaba a tornarse en un paseo balsámico por el cauce del modelo de repliegue y contragolpe.
Recompondría la Real la figura con más posesión pero cerraría mejor el bloque capitalino, crecido en convicción defensiva. Sólo un resbalón inoportuno de Danilo abrió las puertas del área a una Real que dominaba pero no llegaba a posiciones de remate. En esta oportunidad, desarrollada en el minuto 44, Juanmi tejió una serie de paredes fulgurante con Canales y cruzó demasiado su derechado. No había merecido esta derrota parcial con que se fue a vestuarios el conjunto visitante. Había asumido, con soltura, la responsabilidad del portar peso del juego en el Bernabéu ante un contrincante discplicente en ese apartado. Por eso saldría de vestuarios del mismo modo.

Sin cambio de nombres ni de ideas se alzó el telón de la reanudación. Los blanquiazules ahondaban en sus circulaciones perpetuas y los merengues se constreñían a la cesión de metros. Habían perdido, o querido perder, la batalla del centro del cammpo y no tenía motivos para variar el esquema el bloque donostiarra. Pero, sin acierto para dañar al muro local, los pupilos de Eusebio sucumbirían en el minuto 50. Una recuperación lanzó a Kroos para disparar una transición -vía única de ccreación local- que Kovacic elevó a la categoría de oportunidad clara. El croata aceleró con un pase quirúrgico que dejó a Ronaldo frente a Rulli. El portugués sentenciaría con una suave vaselina que certificaba la cercanía de los valiosos tres puntos y que negaba cualquier ápice de ansiedad.
Este nerviosismo repudiado por el goleador y Balón de Oro jugaría una mala pasada a Íñigo Martínez, expulsado por doble amonestación en un error infantil. Ejemplificó el central la impotencia de verse mejor y por debajo en el marcador (falló en el cruce que patrocinó el 2-0), y la Real ya no conseguiría inquietar en exceso a Keylor Navas, a pesar de disponer de una relación perpetua con el cuero y de incluir a Vela, Prieto y Granero en el verde. "Tuvimos bastante balón pero nos faltó profundidad", confesó Illarramendi. En efecto, Oyarzabal, paradigma de la verticalidad visitante, pasó de puntillas por el duelo, a pesar de contar con Danilo como sombra.
El ecuador del segundo tiempo precipitó el juego de contraataque y la red de ayudas defensivas de un Real Madrid que volaba, a placer, en dicho escenario. Morata, Asensio y Isco entrarían por Benzema -poco lúcido-, Kovacic -trascendental en este tramo enfangado del juego de su vestuario- y Vázquez y aprovecharían sus minutos, sobre todo el primero. El delantero que amenazó con abandonar el club si seguía el técnico de la Undécima y rectificó a lo largo de la semana cabeceó a las mallas una transición de libro en la que participaron Keylor Navas, Ronaldo, Danilo y Lucas. El 3-0 llegó en el 82 para redondear un particular desempeño madridista. La esencia vertiginosa tras robo proporcionó el resultado balsámico a un titubeante colectivo que sale más líder y que vio anulados otros dos tantos a Morata y Ronaldo. No sedujo porque no lució superioridad sino astucia. Tampoco fue especialmente exigido por una Real de estilo marcado pero sin veneno. Sin embago vuelve a sonreír el Bernabéu. Aunque sea más por demérito de sus rivales que por las gracias propias.
Ficha técnica:
3 - Real Madrid: Keylor Navas; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Nacho; Casemiro, Kroos, Kovacic (Isco, m.78); Lucas Vázquez (Marco Asensio, m.84), Cristiano Ronaldo y Benzema (Morata, m.66).
0 - Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Navas, Íñigo Martínez, Kevin; Illarramendi, Canales (Granero, m.78), Zurutuza; Juanmi, Oyarzabal (Xabi Prieto, m.57) y Willian José (Vela, m.57).
Goles: 1-0, m.38: Kovacic. 2-0, m.50: Cristiano Ronaldo. 3-0, m.83: Morata.
Árbitro: Melero López (Comité andaluz). Amonestó a Kroos (39) por el Real Madrid y a Kevin (76) por la Real Sociedad. Expulsó a Íñigo Martínez (6 y 74).
Incidencias: encuentro correspondiente a la 20a jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 66.693 espectadores.