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NOVELA

Marcela Serrano: La Novena

domingo 05 de febrero de 2017, 18:32h
Marcela Serrano: La Novena

Alfaguara. Barcelona, 2016. 256 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Esperanza Castro

En un primer acercamiento a La Novena, con la lectura de la sinopsis de su contraportada, lo que más llama la atención es el nombre de Miguel Flores. ¿Un protagonista masculino para una novela firmada por Marcela Serrano? Verdad… a medias.

La escritora chilena nos cuenta esta vez cómo Miguel Flores, estudiante universitario, resulta detenido en una protesta contra la dictadura de Pinochet. Aplicada la “justicia” del momento (en Chile, 1985), es relegado a una zona rural donde deberá cumplir castigo viviendo en condiciones infrahumanas y teniendo que “fichar” diariamente ante las autoridades locales. Es marginado por los vecinos, para los que es poco más que un apestado, lo ven peligroso y esto acrecienta aún más su soledad. Tan sólo Amelia, dueña de la finca La Novena, se apiada de él, convirtiéndolo en su protegido.

Amelia. Ella es, a todos los efectos, la inmensa protagonista, el personaje del que cuelga toda la estructura, la que da corporeidad a la narración, la que nutre de matices a la historia en su conjunto.

Marcela Serrano (Santiago de Chile, 1951) deposita en Amelia la gran responsabilidad de hablar en La Novena de una época (¡tan reciente!) de dictadura extrema, un tiempo que llevaba implícitas heridas profundas e incurables como las que se producen durante la tortura y la traición. Tan grande es esta mujer culta, sensible y económicamente bien situada, que la figura de Miguel Flores queda totalmente empequeñecida. Y, quizá, sea este el punto flaco de la novela, pues el personaje que encarna en sí el concepto de exilio se desdibuja notoriamente -hecho a destacar en una autora que sufrió el exilio en carne propia-.

Porque si hay algún tema central es, sin lugar a dudas, la traición; La sufrida en primera persona como un corte imposible de cicatrizar, pero también la traición heredada (marcas que no sólo se quedan a nivel de piel, heridas que traspasan las células y se imprimen en el interior fluyendo ligadas a los genes, en este caso, de mujeres que serán abocadas sin remedio a replicarlas).

Como en el resto de su obra (Nosotras que nos queremos tanto (1991), Premio Sor Juana Inés de la Cruz 1994; Antigua vida mía (1995); Lo que está en mi corazón (2001), finalista del Premio Planeta, entre otras), la autora utiliza una prosa ágil, fácil y sin intrincados recursos expresivos. Sin embargo, esto no resta valor a la obra que mantiene el interés del lector por descubrir algo que desde el principio sospecha mas se resiste a creer.

Por otro lado, sería injusto no reconocer la maestría en el uso de las voces: en ocasiones se escucha la de Miguel Flores, en otras un vecino, en las más un “falso” narrador omnisciente (que dejaremos en esta reseña sin desvelar para no caer en lo denominado como “spoiler”)… Recurso que no impide que, pese a esta variedad, se oiga sobre todas ellas el eco de un mismo nombre: Amelia.

La Novena es pues, de nuevo, una historia de mujeres fuertes, leales, pero también provistas de la debilidad necesaria para traicionarse a sí mismas.

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