Florin Ioardache paga el pato de la polémica ley que legalizaba la corrupción. Por G.H.
Cuatro días después de que el Gobierno de Rumanía se viera forzado a retirar la ley que despenalizaba la corrupción si esta implicaba desvíos de fondos públicos inferiores a 44.000 euros, la polémica le ha costado el cargo a Florin Iordache, hasta ahora titular de la cartera de Justicia.
"He decidido adelantar mi dimisión de la función de ministro de Justicia", declaraba el ya exresponsable en una rueda de prensa este jueves en Bucarest.
Si bien muchos en el país consideran que Iordache es la cabeza de turco de la polémica aprobación y posterior retirada de la ley, lo que hizo salir a decenas de miles de rumanos a la calle el pasado fin de semana en multitudinarias protestas, lo cierto es que su dimisión no zanja los ataquescontra el Ejecutivo del primer ministro Sorin Grindeanu.
Este miércoles, unas 7.500 personas se concentraron en la capital para protestar contra el Gobierno socialdemócrata de Grindeanu, acusado de favorecer a las élites económicas e industriales del país y salpicado por escándalos de corrupción.
Dos de ellos sitúan en el ojo del huracán el líder socialdemócrata Liviu Dragnea, quien debe responder ante un tribunal por un caso de corrupción valorado en 24.000 euros, y al exprimer ministro Adrian Nastase, hoy encarcelado, y que podría haberse visto beneficiado por el decreto en caso de que este hubiera sido aprobado y que el Ejecutivo defendió como medida urgente para vaciar las abarrotadas cárceles rumanas.
A pesar de que la oposición parlamentaria le ha instado a ello, Iordache no se retira totalmente de la vida política activa, pues tras dejar el cargo regresará a su escaño como diputado, donde cumple un quinto mandato consecutivo.