Victor Talking Machine Company, la mítica compañía discográfica fundada en 1901 por Eldridge R. Johnson con la emblemática imagen de marca del perro y el gramófono, fue la responsable de la grabación en Nueva Jersey del disco que cambió para siempre la suerte de un género que, poco después, empezó a resultar imprescindible. A su vez, la Original Dixieland Jass Band era la primera banda “jass” que lograba popularidad fuera del área de Nueva Orleans, más en concreto en Nueva York, es decir en la ciudad que se había convertido en el centro neurálgico de la incipiente industria de grabación. La Original Dixieland Jazz Band, integrada por cinco músicos blancos de Nueva Orleans, se encontraba en enero de 1917 actuando en la ciudad de Nueva York, y a finales de ese mes ya realizó una sesión de prueba para Columbia, aunque luego esta compañía decidiera no seguir adelante con una empresa tan arriesgada que podía acarrearles pérdidas y enemistades. En todo caso, el éxito del disco que sí se atrevió a publicar Eldridge R. Johnson cogió a todos por sorpresa. Se vendieron más de un millón de copias - superando a estrellas como el tenor Enrico Caruso -, muchos otros músicos se trasladaron desde Nueva Orleans a Nueva York para probar suerte, y se introdujo la palabra jazz en el glosario de muchas personas que ni siquiera sabían a qué se refería el término. El jazz, de pronto, se había puesto de moda.
Sobre la base de géneros musicales tan diversos como las work songs y el ragtime, pasando por las brass bands o los minstrel shows, el jazz se había gestado en Nueva Orleáns alrededor del cambio de siglo, de la mano de pioneros como el cornetista Buddy Bolden. Sin embargo, lo cierto es que el jazz, música relacionada con la raza afroamericana más pobre y oprimida, solo podría haber triunfado en aquella época a manos de músicos blancos. Tremendamente injusto, por supuesto, pero por entonces los músicos negros no grababan. Mandaba la discriminación racial. Hasta que en la década de 1920, las discográficas descubrieron un creciente mercado para la música negra. Louis Armstrong hablaba de ello en su autobiografía: “La primera gran orquesta de jazz fue formada en Nueva Orleans por un intérprete de corneta llamado Dominic James LaRocca, a quien llamaron “Nick LaRocca”. Y esta orquesta, que tenía sólo cinco instrumentos, era una formación completamente blanca: Nick LaRocca (corneta), Larry Shields (clarinete), Eddie Edwards (trombón), Henry Ragas (piano) y Tony Sbarbaro (batería). Gracias precisamente a Louis Armstrong, otro hijo de Nueva Orleáns, la música evolucionó hacia un mayor protagonismo del solista sobre el conjunto y, sobre todo a partir del denominado jazz de Chicago, su repertorio derivó hacia las canciones populares y del teatro musical
Por otra parte, en la segunda mitad de los años 20 se fue definiendo el
concepto de big band, con sus secciones de trompetas, trombones, cañas y rítmica, y el consiguiente énfasis sobre los arreglos. De estas orquestas con músicos cada vez más profesionalizados surgieron solistas estrella como
Coleman Hawkins y Henry “Red” Allen. A finales de los años 20 había registradas 2.656 grabaciones de 497 grupos diferentes. Y el jazz no tardó en conquistar el mundo entero.