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CLASIFICACIÓN RUSIA 2018 - JORNADA 5: ESPAÑA 4 ISRAEL 1

Rusia 2018. España resplandece ante Israel para convencer a los descreídos | 4-1

Rusia 2018. España resplandece ante Israel para convencer a los descreídos | 4-1

viernes 24 de marzo de 2017, 22:36h
Actualizado el: 25/03/2017 09:06h
Silva y Thiago dictan la pauta de una exhibición de toque española.

Israel, que aterrizó en Gijón rodeada de un despliegue descomunal de seguridad y salpicada de algunas protestas referentes al conflicto regional del que es partícipe, llegó a El Molinón con la firme intención de reproducir su libreto propositivo de juego. Ese que le colocaba como tercer clasificado, por detrás de España y de Italia. Y es que su capacidad para tratar el balón con lógica y llegar a la meta rival con asiduidad le permitía disponer de nueve puntos (sólo no ganó en el duelo inicial ante los transalpinos). Pero no podrían los hebreos evidenciar ese estilo colorido más que en fogonazos que coincidían con la relajación nacional.

Así, el inicio del partido contempló dos llegadas verticales de los visitantes que ejercerían como aviso. Las dos sobrevinieron en contragolpes que castigaban los huecos a la espalda de los adelantados Alba y Carvajal. Con Rafaelov como punzón de esas transiciones venenosas, De Gea estrenaría los guantes con precocidad en un díptico inicial que se anticipó al monopolio dispuesto por los pupilos de Lopetegui hasta la recta final del primer acto. Y el meta del United salvaría a los españoles con una acción de reflejos sensacional sobre la bocina, antes del descanso. El mencionado Rafaelov coronó otra salida fulgurante de pelota, que volvía a amortizar los desequilibrios del dibujo ultraofensivo local toda vez que superaban su primera línea de presión. La reacción del guardameta salvaguardaba los intereses del favorito y amarraba a un aspirante que, a pesar de haber mostrado competitividad digna, se iría al entretiempo ya en la lona.

Y es que a partir del minuto 10 España dispondría de la posesión como una herramienta que perforó el cierre visitante con fluidez y como un arma defensivo, de contemporización que anestesiaba la voluntad de debate israelí. Con Thiago (en su mejor versión en el Bayern, que no en España), Iniesta, Silva y Vitolo fluctuando por el interior y los laterales en la labor de carrileros, el guión de Lopetegui se cumpliría a la perfección. La pelota volaba, con juego entre líneas y amenaza por superioridades externas, y en fase defensiva los automatismos se accionaban con la celeridad adecuada para relegar a los contrincantes a la resistencia y atrincheramiento perpetuos, un papel desacostumbrado para los dirigidos por Elisha Levy.


Sería el interior y arquitecto del gigante bávaro el encargado de inaugurar la profundidad del planteamiento español. Una combinación selecta entre los componentes de la mediapunta española le ofreció una posición de remate que traduciría en latigazo que se estrellaría con el larguero tras el sutil desvío del apurado meta Marciano. Este sería el precedente que legitimaba la apuesta de Julen antes de que David Silva completara la argumentación de tal esquema. La imperial superioridad numérica en el ecuador del terreno edificó un control del tempo y las sensaciones que revertiría en un pase de Jordi Alba interior que el canario convirtió en el 1-0 de zurdazo cruzado. Dos túneles -uno del lateral en su envío y otro del rematador con el portero como víctima- facilitaron el camino de España en esta batalla. Corría el minuto 12 y se encendía el marcador y la recogida de la merecida cosecha.

Sólo un despiste (como el que tuvo Piqué en los primeros instantes y que dio paso al chut de Zahavi) abría la ventana al desahogo de Israel. La ocupación de los espacios y la disposición del esférico de forma inteligente, mezclando las vías de avance con el futbolista del City esencial, de nuevo, desplegaron un plácido ejercicio de pastoreo español que inclinaría el verde sobre el arco visitante. Iniesta, Vitolo y Carvajal probarían suerte al tiempo que Diego Costa buscaba hacerse hueco en un radio de acción sin espacios. Lo que no conseguiría el hispano-brasileño, entrar en dinámica de cara a puerta, sí lo consiguió el distinguido regateador del Sevilla. Vitolo -máximo goleador en esta fase clasificatoria del bando español- sentenciaría sobre la hora, como respuesta al susto conjugado por De Gea. El canario remató a la red una asistencia hiperbólica de Thiago para tranquilidad local y justicia del balompié -minuto 45-.

Israel había sido relegada a un plano especulativo y lo estaba pagando. Natcho, el organizador fogueado en el fútbol de la Europa oriental, no alcanzaba a dirigir su orquesta porque sin pelota Busquets y compañía trazaban emboscadas coordinadas que escamoteaban el discreto torrente asociativo hebreo. El resultado de lo visto lo describía la relación estadística registrada de camino a vestuarios: 70% posesión. La lesión del central Tibi que provocó la imprevista entrada de Tawatha subrayó lo indigesto del anochecer asturiano para una delegación israelí sin respuestas ante el soliloquio local.

El cabezazo clamoroso y desviado de Diego Costa, en el área pequeña y a centro de Carvajal, alzó el telón de un segundo acto que acogió un espejismo: las líneas hebreas avanzaban, sacaban a su defensa de la cueva y amenazaban con presiones ambiciosas en los primeros minutos de la reanudación. No pasó de la categoría de efecto óptico esa directriz del entrenador visitante ya que un buen centro de Thiago y una fallo en el marcaje de sus jugadores permitió a Costa resarcirse en la siguiente acción -a balón parado-. El tercer gol -minuto 52- de la noche fue el cuarto del delantero en esta fase clasificatoria para desaliento de las nuevas ínfulas proclamadas por Levy a su camarín. Si la intensidad española no descendía el compás arrollador se mantendría intacto. Y tardaría en bajar el pistón un equipo necesitado de rendimientos que generen catarsis.



Silva, Iniesta y Thiago no se desprenderían de una inercia exquisita. El tiqui-taca había renacido y la calidad brotaba, burbujeante, sobre un ritmo tan acelerado que daría por válida la lectura que contemplaría que el centro del campo español estaba jugando para convencer a los descreídos y avisar al mundo del regreso de un gigante renovado. Silva se topó con el travesaño en su tratativa de poner guinda a otra circulación exigente, luego lo haría con el portero, Carvajal remataba en su incorporación perpetua y la tribuna coreaba ante la resurrección de fecha adelantada.

Keltjens, Hemed -ex del Mallorca-, Koke e Isco entraron por Einbender, Ben Haim, Thiago (que se despidió con dos asistencias y reflejos de la herencia de Xavi que se le auguraba) e Iniesta (ovacionado y de juego irregular aunque chispeante, virtuoso) cuando el envite cruzaba la última media hora con una España insistente, aunque con menos efervescencia y más horizontalidad, y una selección israelí de brazos caídos. Resignada como extra en el escenario diseñado por Lopetegui y cumplimentado con excelente afán por sus peones. De Gea saldría del bostezo ante el lanzamiento de Zahaví en el 65, previa imprecisión de Carvajal -por otra parte, de despliegue excelente-.

El desenlace nutrió la intención goleadora española sobre el asiento de la trascendencia del gol-average en el presumible cara a cara con Italia (cuyo partido contra Albania, que vencía 1-0, fue suspendido por escaramuzas con bengalas). Definitivamente no le fue posible al técnico visitante contemplar cómo sus futbolistas rebatían la posesión española –anhelo verbalizado en la sala de prensa-. El susurro individualista de Rafaelov (que hizo el 3-1 con un zurdazo a la escuadra en una acción de pizarra) fue el bagaje creativo visitante y su esfuerzo de repliegue integrista sellaría un cierre sin más variaciones en el macarcador que la diana de Isco, suave y rebosante de técnica -minuto 88-, aunque Ramos lo intentó de libre directo, Vitolo no cazó el pase de la muerte de Silva e Iago Aspas -que entró en escena por Vitolo- falló en su opción. Este viernes se ha acunado un salto en la evolución española de cara a Rusia 2018. "El espíritu colectivo que mostramos es el camino a seguir", declaró, complacido, el seleccionador vasco.

Ficha técnica:
4 - España: De Gea; Carvajal, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Thiago (Koke, m.63), Iniesta (Isco, m.70); Vitolo (Iago Aspas, m.83), Silva y Diego Costa.
1 - Israel: Ofir Marciano; Eli Dasa, Tzedek, Itai Tibi (Twatha, m.19), Gershon; Einbinder (Keltjens, m.60), Natcho, Almog Cohen; Refaelov, Eran Zahavi y Ben Haim (Hemed, m.63).
Goles: 1-0, m.14: Silva. 2-0, m.45: Vitolo. 3-0, m.51: Diego Costa. 3-1, m.76: Refaelov. 4-1, m.88: Isco.
Árbitro: Michael Oliver (ING). Amonestó a Dasa (77) por Israel.
Incidencias: encuentro correspondiente al Grupo G de la fase de clasificación del Mundial 2018 disputado en el estadio El Molinón ante 20.321 espectadores. Israel jugó con brazalete negro por el fallecimiento del periodista deportivo Meir Einstein.

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