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25 años de la muerte de Hayek

lunes 27 de marzo de 2017, 09:13h

La pasada semana se cumplieron 25 años de la muerte del economista y filósofo Friedrich A. Hayek. Nació prácticamente finiquitado el siglo XIX, descolló como economista de la mano de Ludwig von Mises, y tras la II Guerra Mundial se dedicó sobre todo al pensamiento político y social, con lo que abarcó un abanico del pensamiento más amplio.

Hayek realizó dos críticas muy importantes. En las dos fracasó en un primer momento, pero fue revindicado con el paso de las décadas. Una de ellas fue la que realizó a la obra que Keynes creía que sería su gran contribución al pensamiento monetario, un Tratado sobre el dinero hoy olvidado casi por completo. Keynes cambió de opinión y formuló las teorías que han condicionado la política desde la II Guerra Mundial, si no antes. Pero el keynesianismo acabó sucumbiendo en un océano de inflación, deuda y estancamiento que eran su corolario inexorable. En ese momento es cuando Hayek recibió el premio Nobel de Economía.

La segunda gran crítica fue la que Ludwig von Mises y él lanzaron sobre la economía socialista. La economía de mercado, según había expuesto el primero, da lugar a que se produzcan los precios, que recogen las condiciones reales de la sociedad en un momento, y sirven a todos para ajustar su comportamiento de manera racional. El socialismo corta ese mecanismo y cercena así su capacidad de realizar una gestión racional. Hayek sumó a ese juicio la constatación de que la información relevante para la sociedad está dispersa, nadie puede reunirla, pero el sistema de precios sí es capaz de codificarla de manera eficaz en esas señales. Muchos dieron por buenas las respuestas de los economistas socialistas. Pero la historia mostró que el socialismo ha fracasado, y que lo ha hecho en mayor medida cuanto más real ha sido.

Hayek denunció que la democracia, que ha sido un instrumento de la libertad, puede llegar a ser totalitaria. Y que una concepción errada del derecho puede convertirse en un instrumento del poder en lugar de una defensa de los derechos de todos. Señaló también que algunas de nuestras políticas tienen un carácter atávico y no encajan bien con una sociedad abierta y libre. Y realizó una importante labor activista en defensa de la libertad. Sus ideas siguen estando vigentes, y la muestra es que son muchos quienes las estudian y defienden y profundizan en ellas o debaten su alcance. Pero tan relevante es su ejemplo, el de una persona dedicada con honradez a la comprensión del mundo y a la defensa de la libertad.

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