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Los cohetes de “Hamas”

viernes 27 de junio de 2008, 23:31h
El presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy acaba de terminar una visita oficial a Israel que por poco concluye como el rosario de la aurora: con tiroteos en el aeropuerto internacional “Ben Gurión”.

Sean cuales sean los resultados de la visita, a nadie en Francia o en Israel se le ocurrió comentar que había sido un disparate porque, además de jugarse la vida y la de su esposa, Sarkozy fue al Estado hebreo con un objetivo: ayudar al Gobierno de Tel Aviv a establecer un armisticio, pacto o como quiera que se llame, con los sectores más duros de la rebelión palestina y especialmente con “Hamas”, el intratable movimiento de la franja de Gaza que para festejar la presencia del presidente francés disparó los mismos días unos cuantos cohetes.

Sarkozy llevó consigo un mensaje que pocos en Europa rechazarían: se trata de que Israel facilite la paz entre otras cosas promoviendo la existencia de un Estado palestino. Pos supuesto no logró el objetivo como no lo lograron los componentes del cuarteto de amigos del proceso de paz (Francia, Estados Unidos, España y Rusia), pero lo importante no estaba ahí.

Lo que Sarkozy quería era “ayudar” a la paz. Y eso mismo debían hacer todos aquellos países que están comprometidos con el proceso pero que no siempre han podido hacer en el pasado mucho.

Es el caso de España. Aunque el ministerio de Asuntos Exteriores español esté en manos de una personalidad que conoce muy bien la situación en Israel y en los territorios palestinos, lo cierto es que -pese a haberlo intentado en múltiples ocasiones- Moratinos no logró que entre la diplomacia de Madrid y la de Tel Aviv se estableciera un diálogo estrecho y repetido. Queda, pues, pendiente.

Israel y el problema palestino sigue siendo, pese a todo, uno de los problemas pendientes de la diplomacia española y todos los esfuerzos realizados hasta el momento han resultado baldíos.

Tal vez haya llegado el momento de que España, cuyos intereses en la zona son evidentes y cuya vocación mediterránea no lo es menos, asuma con más intensidad un papel principal en el proceso de paz.

Hasta ahora y pese a Moratinos, ni se logró ni parece existir una clara voluntad de intentarlo. ¿Se ha preferido tal vez dejar el sitio a países de nuestro ámbito, amigos y aliados, como es el caso de Francia? No hay respuesta hasta el momento pero al menos sí puede afirmarse que España necesita “inventar” una política exterior con Israel y los palestinos, que tiene los medios y el espacio geopolítico necesarios.

Lo que falta, como decía, es voluntad y hasta ahora brilla por su ausencia. A medida que pasan los meses y que el presidente Zapatero se ufana con la creación de una nueva frontera diplomática también en Medio Oriente, queda más claro que nuestra política exterior será incompleta si carece de voluntad para directa o indirectamente participar en el largo y fallido proceso de paz. Lo de Sarkozy ha sido una lección que aquí alguien debería recoger sabiendo que si al final Zapatero lo imitara será recibido por los cohetes de Hamas y tal vez al concluir la visita deba enfrentar momentos de peligro. En política exterior como en toda política quien algo quiere algo le cuesta. Tal vez ha llegado el momento de que Zapatero visite Israel en el marco de este nuevo horizonte diplomático del que tanto se habló tras las últimas elecciones. Sería útil para todos, incluidos israelíes y palestinos.

Alberto Míguez

Periodista

ALBERTO MÍGUEZ es periodista

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