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TRIBUNA

La oscuridad de Rajoy

lunes 03 de abril de 2017, 20:04h

Un país está al borde del abismo y nadie dice nada. Rajoy ha contagiado su oscuridad y mediocridad al entero sistema político. La cosa pública en España parece reducida a discutir la carencia de educación de la gente de Podemos. El colmo. Sonroja que tengamos que discutir sobre el “decoro”… Quien no se sienta desorientado ante la oscuridad política del Gobierno de Rajoy, es que no es ciudadano o, simplemente, es un fanático. El gobierno de Rajoy ha logrado algo inédito en las sociedades democráticas desarrolladas, a saber, que nadie hable de lo que nos importa: la destrucción de la nación española. El debate sobre la democracia española es inexistente. El debate político en España está reducido a la nada. Nos estamos jugando en estos meses la desaparición del Estado, pero nadie se atreve a decir algo coherente y sensato. Nadie es capaz de levantar acta de lo obvio. Nadie tiene reaños para denunciar que la política del Gobierno frente al secesionismo catalán es oscura, extraña y, sobre todo, antidemocrática, sencillamente, porque no se explica nada. Ni siquiera intentar dar razón de lo que sucede.

El ciudadano de España no sabe a qué atenerse. Cualquier cosa, pues, puede pasar. He ahí la principal singularidad de la sociedad antidemocrática. El silencio y el juego por debajo de la mesa con las cartas marcadas es el triste espectáculo que nos ofrece Rajoy con los secesionistas. Se nos está hurtando a los españoles la posibilidad de enterarnos de qué está pasando. Si la democracia es algo relevante, desde los griegos hasta hoy, empieza por ser un discurso informativo, claro y distinto sobre lo que está en juego: la pervivencia del vínculo esencial de la nación, el Estado. De lo común. Si lo común se rompe, desaparece la política. En eso estamos. El gobierno de Rajoy prefiere dejar pudrir las cosas o hace negociaciones entre bambalinas con gente que expresa mejor lo que quiere fuera de España. El espectáculo de Puigdemont en el extranjero es terrible, pero que nadie políticamente relevante ha levantado la voz contra este golpista de falla.

Resulta raro que nunca sean contestadas por el Gobierno de España las declaraciones del presidente autonómico de Cataluña, por más terribles que sean contra España, y resulta aún más extraño que no haya políticos en la Oposición con cuajo suficiente para crear un debate en la calle o en el Parlamento para interpelar al Gobierno sobre su actuación ante el secesionismo catalán. Los parlamentarios españoles producen vergüenza ajena. El Estado se cae y ellos discuten sobre las payasadas de Podemos. Tampoco los medios de comunicación, casi todos al servicio de Rajoy, presionan para que el Gobierno ponga sobre la mesa cuáles son sus estrategias y sus planes para enfrentarse al independentismo. Todos, sí, Gobierno y Oposición, acompañados de los grandes medios de comunicación, prefieren el silencio ominoso a la claridad democrática.

La oscuridad, sí, parece total en el asunto de Cataluña. Nos enteramos tarde y a pequeñas dosis de los planes secesionistas, pero jamás explican el Gobierno y la Oposición cómo desbaratar o, sencillamente, cómo afrontar el desafío. Tampoco dicen nada los Abogados del Estado y los Expertos políticos sobre cómo el Gobierno tiene que reaccionar. Necesitamos saber a qué atenernos, pero los que viven de la política, sí, los que están al servicio del Estado, callan. Un país que no sabe qué puede pasar mañana es cualquier cosa menos democrático. Sí, amigos, el señor Rajoy está haciéndole un daño irreparable al tejido democrático, porque todo lo envuelve en un halo de oscuridad mortecina, o peor, cree que puede comprar al secesionismo con dinero. Aunque los secesionistas o golpistas esconden sus estrategias, acaban mostrando sus pasos, un día nos cuentan que ya han encargado las papeletas del referéndum o de unas elecciones anticipadas, pero el gobierno de España traga con la información y no dice cómo reaccionará. Otro día, como si la cosa fuera normal, los golpistas nos cuentan cuáles podrían ser las tres preguntas del referéndum de secesión, pero el Gobierno guarda silencio y no dice cómo los enfrentará. Rajoy nos maltrata a todos los ciudadanos. Queremos saber qué hará, porque nos va en ello la vida, pero el tipo calla… La situación es trágica.

Todos los días sale una nueva información sobre el golpismo catalán, por ejemplo, ayer salía una investigación de la fiscalía acerca de las empresas que están contribuyendo con su dinero al proceso secesionista. La cuestión es seria y necesitamos una explicación, una aclaración, en fin, algo a lo que todos podamos atenernos… Pero, descuiden, los del Gobierno y la Oposición, los expertos políticos y los medios de comunicación, callarán. Todos siguen la senda de Rajoy: pasan de todo y los problemas se pudren. En fin, si el gobierno de España, siguiendo las directrices de ese hombre oscuro y gris, no da explicaciones sobre lo que nos importa a todos los españoles, la unidad de España, ¿entonces para qué queremos Gobierno? Esto empieza a parecerse más a un gentío que a una sociedad. Esto no parece una sociedad abierta, plural y dinámica, sino un conglomerado de individuos dirigido por un tipo oscuro que le da igual ocho que ochenta.

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